«El diablo viste a la moda 2»: ¿a la altura del clásico de 2006?

Meryl Streep como Miranda Priestly en un fotograma de 'The Devil Wears Prada 2', con vestuario de alta costura y mirada penetrante

Regreso con estilo: La secuela de El diablo viste a la moda llega 18 años después, con Meryl Streep al mando y un retrato del ocaso de las revistas en papel.

La película, estrenada entre expectación y escepticismo, recupera a Miranda Priestly (Streep) en un mundo donde el periodismo impreso lucha por sobrevivir. Aunque conserva el glamour y los diálogos afilados de la original, las críticas coinciden: no logra el impacto innovador de su predecesora.

The Guardian la califica como «entretenida, pero con un romance forzado y sin química», mientras que Variety la reduce a un «producto para fans» que carece de frescura. La fórmula de 2006 —la rivalidad laboral, los vestuarios icónicos y el humor ácido— se repite aquí sin sorpresas.

El elenco original vuelve intacto: Anne Hathaway como Andy Sachs, Stanley Tucci como Nigel y Emily Blunt como Emily Charlton. The Hollywood Reporter destaca su «facilidad para retomar los personajes», pero advierte: «Es más un desfile de moda que una sátira laboral». Rolling Stone va más allá: «Ni los tacones de aguja ni el trabajo callejero salvan la extinción de la integridad en los medios».

The New Yorker resume el consenso: «Vende productos absurdos con elegancia… y eso es todo«. La película, según los críticos, prioriza el merchandising sobre la narrativa, convirtiendo su mayor virtud —el estilo— en su principal limitación.

El peso económico de Miranda Priestly en la moda real

El estreno de la primera entrega en 2006 transformó la industria: Vogue y Elle registraron un aumento del 12% en ventas ese año, y Streep se convirtió en un ícono de estilo. La secuela llega en un contexto distinto: las revistas en papel pierden relevancia frente a las redes sociales, pero su influencia comercial sigue intacta.

Analistas prevén un impacto similar al de 2006, aunque con matices: el fast fashion y las colaboraciones con influencers podrían eclipsar el efecto en la alta costura. Según Business of Fashion, marcas como Prada y Chanel ya han lanzado colecciones inspiradas en la película, con precios que oscilan entre US$1,200 y US$5,000 por pieza.

  • Revistas de moda: Posible repunte en suscripciones digitales (ejemplo: Vogue+ ya ofrece contenido exclusivo).
  • Ventas de lujo: Se espera un incremento del 8-15% en accesorios como bolsos y gafas de sol.
  • Redes sociales: TikTok y Instagram podrían impulsar tendencias como los «outfits de Miranda«, con #DevilWearsPrada2 acumulando 500M de vistas en una semana.
  • Turismo cinematográfico: Locaciones como Nueva York y París verán un aumento en visitas a lugares icónicos de la película.

«El diablo viste: Expertos como Imran Amed (CEO de Business of Fashion) señalan que el cine ya no define tendencias como antes. «Hoy, un look de Kendall Jenner en Instagram tiene más impacto que una portada de Vogue «, explica. Sin embargo, películas como esta siguen siendo vitrinas para marcas : Prada reportó un aumento del 20% en búsquedas online tras el estreno del tráiler.

¿Puede el cine salvar a la moda del declive digital?

La secuela plantea un dilema: ¿Cómo retratar la moda en una era donde el papel muere y los algoritmos dictan tendencias? La primera película glorificó las revistas; esta explora su ocaso. Pero, ¿es suficiente?

Expertos como Imran Amed (CEO de Business of Fashion) señalan que el cine ya no define tendencias como antes. «Hoy, un look de Kendall Jenner en Instagram tiene más impacto que una portada de Vogue«, explica. Sin embargo, películas como esta siguen siendo vitrinas para marcas: Prada reportó un aumento del 20% en búsquedas online tras el estreno del tráiler.

El futuro podría estar en híbridos: contenido cinematográfico diseñado para redes, como los shorts de YouTube con escenas inéditas o colaboraciones con influencers. ¿Logrará «El diablo 2» adaptarse a este nuevo juego?

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