«Brigitte, Planeta B»: La película que une ciencia, espiritualidad y activismo trans

Brigitte Baptiste, bióloga trans, en un momento de conexión con la naturaleza durante el documental 'Brigitte, Planeta B', explorando ciencia y espiritualidad como herramientas de activismo

Cine y transformación: El 23 de abril llega a las salas ‘Brigitte, Planeta B’, un documental íntimo que explora la vida de Brigitte Baptiste, bióloga trans y voz clave en la conservación de la biodiversidad colombiana.

Dirigida por Santiago Posada y producida por Dynamo y Caracol Televisión, la cinta rompe con el formato tradicional. Aquí no hay entrevistas a terceros ni narradores externos: solo Brigitte, su pensamiento fluido y su conexión radical entre ciencia, espiritualidad y naturaleza.

Posada confiesa el momento clave: «En nuestra primera reunión, algo hizo clic. Supe que debía hacer una película desde su mirada, mostrando cómo teje ideas aparentemente desconectadas: un hongo, una mariposa, una visión con yagé, la física cuántica«.

El resultado es un retrato donde lo cotidiano —caminar por el bosque, analizar datos, preparar té— se vuelve político. Cada gesto de Baptiste desafía estereotipos: es científica, trans, espiritual y activista, todo al mismo tiempo.

Ciencia y misticismo: ¿dos caras de la misma moneda?

El corazón del filme late en una pregunta incómoda: ¿Puede la espiritualidad enriquecer el método científico? Para Baptiste, la respuesta es un sí rotundo. Su trabajo como directora del Instituto Humboldt (2011-2019) demostró que entender los ecosistemas requiere más que datos: exige escuchar la naturaleza.

  • El yagé como puente: La película revela cómo esta planta sagrada le mostró, en una crisis personal, que «la mutación no es caos, es el orden oculto de la vida».
  • Ecosistemas = sociedades: Baptiste aplica leyes biológicas a lo social: «Un bosque no juzga a sus árboles por ser distintos; los necesita diversos para sobrevivir».
  • La ciencia como ritual: Para ella, recoger muestras o analizar ADN es un acto casi sagrado: «Cada célula lleva la memoria del universo».

«Brigitte, Planeta B»:: El filme captura un momento clave: Baptiste tomando yagé en la Amazonía. No es una escena «psicodélica» , sino el origen de su teoría sobre «ecosistemas mutantes» , que luego aplicaría a su activismo por los derechos trans.

El filme captura un momento clave: Baptiste tomando yagé en la Amazonía. No es una escena «psicodélica», sino el origen de su teoría sobre «ecosistemas mutantes», que luego aplicaría a su activismo por los derechos trans.

Legado trans: «Existo porque la naturaleza me antecede»

‘Brigitte, Planeta B’ trasciende el cine ambiental: es el primer documental colombiano en centrar a una mujer trans como protagonista sin reducirla a su género. Su historia —de niño en Bogotá a líder global en biodiversidad— se cuenta con la misma naturalidad con que ella explica la fotosíntesis.

Tres hitos de su impacto:

  • Ciencia sin armarios: Fue la primera persona abiertamente trans en dirigir una institución científica en Colombia (Instituto Humboldt).
  • Espiritualidad aplicada: Sus charlas unen ADN de ranas con mitos indígenas, demostrando que el conocimiento ancestral y el científico no son enemigos.
  • Activismo con datos: Usó su plataforma para denunciar que la deforestación en Colombia (17% de la Amazonía perdida en 20 años) es también un feminicidio ambiental: «La tierra y los cuerpos diversos son los primeros en ser borrados«.

En 2020, su frase «Ser trans es como ser un árbol en medio de un huracán: la tormenta te forma» se volvió viral. El filme muestra el huracán: desde el bullying en su infancia hasta los ataques por ser una mujer trans en la ciencia.

¿Por qué este documental es un hito?

‘Brigitte, Planeta B’ llega en un momento crítico:

  • Colombia es el país más peligroso para líderes ambientales (65 asesinados en 2023, según Global Witness).
  • Las personas trans tienen una esperanza de vida de 35 años en Latinoamérica (datos CEPAL).
  • Menos del 1% de los científicos en el mundo son abiertamente trans (Nature, 2023).

Ante esto, la película propone una radicalidad silenciosa: mostrar que la diversidad —de géneros, especies, saberes— no es un problema, sino la solución. Como dice Baptiste: «El planeta B no es Marte; es la Tierra cuando dejamos de destruirla».