Trump frena ataques a Irán: ¿Se acerca el fin de la guerra con Israel?

Donald Trump en una rueda de prensa con mapa de Irán y Israel de fondo, anunciando suspensión de ataques a infraestructura energética iraní

Giro inesperado en Oriente Medio: Trump suspende ataques a infraestructura energética iraní por cinco días, mientras Israel bombardea Teherán.

A primera hora del 23 de marzo de 2026, el expresidente y candidato Donald Trump anunció en redes sociales la suspensión por cinco días de «todos los ataques militares contra centrales eléctricas e infraestructura energética iraníes». La medida, presentada como un gesto de distensión, contrastó con los hechos: menos de 60 minutos después, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron ataques aéreos en «objetivos del régimen iraní en el corazón de Teherán«.

La aparente contradicción tiene matices. Trump limitó su promesa a los objetivos energéticos —que había amenazado con atacar si Irán no cesaba sus acciones en el estrecho de Ormuz—, pero no mencionó otras operaciones. Sin embargo, su declaración incluyó un dato clave: EE.UU. mantendría «conversaciones con Irán» para una «resolución completa y total de nuestras hostilidades». Este último punto generó alarma en Israel, donde se interpretó como una señal de que Washington podría retirarse del conflicto antes de lograr los objetivos israelíes.

¿Negociaciones secretas o estrategia de presión?

Trump insistió el lunes 24 de marzo en que había «grandes conversaciones» con Irán, aunque Teherán lo negó públicamente y, según fuentes del Golfo citadas por The Economist, rechazó en privado las propuestas estadounidenses. Mientras tanto, una unidad de la Infantería de Marina de EE.UU. avanza hacia el Golfo, lista para desplegarse contra posiciones iraníes en el estrecho de Ormuz o la isla de Kharg —epicentro energético de Irán—.

Analistas israelíes creen que la pausa de Trump busca calmar los mercados energéticos, afectados por la volatilidad en la región. Pero el movimiento también expuso una fractura estratégica: Israel ve esta guerra como una oportunidad única para neutralizar el programa nuclear iraní, sus misiles balísticos y su red de proxies regionales (como Hezbolá o los hutíes). Trump, en cambio, parece priorizar evitar una crisis petrolera global que dañe su imagen antes de las elecciones.

La tensión escaló cuando Trump criticó dos veces a Israel por bombardear infraestructura energética iraní, un objetivo que, según fuentes militares, afecta directamente el flujo de petróleo. Para Israel, esto sugiere que EE.UU. podría abandonar la guerra sin lograr un cambio de régimen en Irán, el objetivo declarado por el primer ministro Benjamin Netanyahu.

Israel en la cuerda floja: ¿Victoria parcial o fracaso estratégico?

Aunque Israel afirma haber destruido el 75% de los lanzadores de misiles iraníes y paralizado su producción, Irán sigue lanzando una docena de misiles diarios contra territorio israelí. Las FDI interceptan más del 90%, pero los impactos que logran atravesar las defensas causan daños graves: el 21 de marzo, ataques en Dimona y Arad dejaron 180 civiles heridos.

El asesinato de figuras clave como el Líder Supremo Ali Khamenei y el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, no ha provocado el colapso del régimen que Israel esperaba. Peor aún: el programa de misiles balísticos iraní sigue intacto, según informes de inteligencia compartidos con The Economist.

El presidente estadounidense Donald Trump

Trump y Netanyahu durante una rueda de prensa en Mar-a-Lago (29 de diciembre de 2025). La foto captó el momento en que ambos líderes aún alineaban sus discursos sobre Irán.

El factor tiempo: ¿Una guerra con fecha de caducidad?

Ni EE.UU. ni Israel planearon esta guerra como un conflicto prolongado. El historial de Trump apunta a operaciones rápidas y contundentes, como el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026 o el fin abrupto de la guerra Israel-Irán en junio de 2025, tras solo 48 horas de bombardeos con B-2 sobre instalaciones nucleares. En esta ocasión, los ataques más intensos se concentraron en las primeras 100 horas, como si los mandos militares anticiparan un posible giro de Trump.

Sin embargo, a medida que la guerra cumple tres semanas, Israel parece confiar en que Trump no retirará su apoyo. El 22 de marzo, el jefe del Estado Mayor de las FDI, teniente general Eyal Zamir, declaró que el conflicto «solo ha llegado a la mitad» y advirtió que continuaría durante la Pascua judía (del 1 al 8 de abril). Pero la retractación de Trump y la resistencia iraní han sembrado dudas: ¿Podrá Israel lograr sus objetivos sin el respaldo total de EE.UU.?

El escenario más probable, según analistas citados por The Economist, es un final caótico y ambiguo: Irán, aunque debilitado, seguirá siendo una potencia regional capaz de desestabilizar Oriente Medio. Mientras, Israel podría quedar atrapado en una guerra de desgaste sin el cambio de régimen que justificó el conflicto. Y Trump, enfocado en las elecciones, priorizará evitar un shock petrolero sobre los objetivos geopolíticos de sus aliados.

¿Qué pasará si Irán sobrevive a esta guerra con su estructura de poder intacta y su arsenal de misiles operativo?

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