Artefacto explosivo en Extremadura: Un senderista encontró un proyectil de 65 mm completo, activando un operativo de emergencia.
Un obús de artillería de la Guerra Civil, intacto y con su vaina original, fue localizado por un peatón en una finca rural de Calamonte (Badajoz). El hallazgo, ocurrido el viernes por la tarde, desencadenó un protocolo de seguridad inmediato por parte de la Guardia Civil.
El residente, que transitaba por el sendero conocido como «camino del Pilón», identificó el explosivo sobre el terreno y alertó de forma urgente a las autoridades. Los agentes confirmaron que se trataba de un proyectil para cañón de montaña, modelo italiano de calibre 65 mm, utilizado durante el conflicto bélico español (1936-1939), según detalló el instituto armado en un comunicado oficial.
Tras acordonar la zona y aplicar medidas de seguridad estrictas, los especialistas en desactivación de explosivos procedieron a la neutralización controlada del obús en el mismo lugar del hallazgo. El operativo evitó riesgos para la población cercana, aunque el área permaneció restringida durante horas.
¿Por qué son peligrosos estos artefactos décadas después?
A pesar del tiempo transcurrido —más de 80 años desde la Guerra Civil—, la Guardia Civil advierte que estos proyectiles pueden mantener su carga explosiva activa. Su manipulación inadecuada, incluso con un golpe o movimiento brusco, podría desencadenar una detonación accidental con consecuencias fatales.
Las recomendaciones son claras: no tocar ni mover el artefacto, alertar de inmediato a la Guardia Civil (a través del 062 o 112), y alejarse del área mientras llegan los equipos especializados. Además, se sugiere señalizar la zona con objetos visibles (ramas, piedras o ropa) para evitar que otras personas se acerquen por desconocimiento.
Este incidente se suma a otros similares registrados en España en los últimos años, donde la aparición de munición sin explotar —desde granadas hasta bombas de aviación— ha requerido intervenciones de emergencia. Extremadura, por su historia como zona de frente durante la guerra, es una de las regiones con mayor riesgo de hallazgos fortuitos.
«Aunque parezcan inertes, estos objetos son armas de guerra reales«, recalcó un portavoz de la Guardia Civil. ¿Cuántos más siguen enterrados bajo nuestros campos?








