Estafas con IA en auge: Rostros reales se convierten en herramientas para engaños digitales.
Angel, una joven uzbeka de **24 años**, destaca sus habilidades lingüísticas en un video de reclutamiento: «Hablo inglés con fluidez, chino bien, ruso y turco». Su objetivo no es un empleo tradicional, sino trabajar como «modelo facial de IA» en **Sihanoukville, Camboya**. Su labor: sentarse frente a una computadora, realizar **videollamadas falsas** y manipular a víctimas de estafas. En su solicitud, menciona tener «1 año como modelo de IA», un detalle que revela la creciente demanda de este tipo de perfiles en operaciones criminales.
El mercado negro de los «modelos de IA»
Angel no está sola. Una investigación de **WIRED** en **Telegram** reveló decenas de videos y anuncios de personas de **Turquía, Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Asia**, buscando empleos como «modelos de IA» o «rostros reales» en el sudeste asiático. La región alberga complejos industriales de estafas que, además de explotar a víctimas de trata, reclutan a quienes participan voluntariamente en estos fraudes.
«Desde el año pasado, contratan modelos de IA para estafas románticas», explica **Hieu Minh Ngo**, investigador de ciberdelincuencia en **ChongLuaDao**. «Les proporcionan software para intercambiar sus rostros con IA y engañar a las víctimas». Ngo, un ex-hacker reformado, identificó **24 canales en Telegram** con ofertas de este tipo. **Humanity Research Consultancy** también rastreó solicitudes en «ciudades conocidas por estafas», como la de Angel.
El auge de estos modelos coincide con la adopción masiva de IA por parte de ciberdelincuentes. Utilizan intercambio de rostros para crear identidades falsas en redes sociales o plataformas de mensajería. Las imágenes robadas de personas atractivas o famosos son el anzuelo inicial para establecer contacto con las víctimas.
De la seducción digital al fraude financiero
Una vez ganado el contacto, los estafadores bombardean a sus objetivos con atenciones para generar confianza. Si la víctima pide una videollamada, entran en acción los «modelos de IA» y las salas de IA en los complejos de estafa. Allí, mediante deepfakes o rostros reales con filtros, simulan interacciones para validar la identidad falsa.
Los anuncios de trabajo exigen jornadas extenuantes: **hasta 150 videollamadas diarias**, envío de fotos, mensajes de audio y video. Un anuncio especifica: «Aproximadamente 100 videollamadas al día». Otros detallan horarios nocturnos (de **10 p.m. a 10 a.m.**) y prefieren candidatos con «acento occidental». Algunos incluso retienen pasaportes, una táctica común para evitar fugas.
La mayoría de los aspirantes son **mujeres jóvenes**, a quienes se les pide videos de presentación, fotos y, en algunos casos, detalles como estado civil o vacunación. «Durante tres años, trabajé en proyectos de criptomonedas y estafas románticas», confiesa una candidata en un video. Otro asegura: «Convenco a los clientes para que inviertan con mis técnicas».
Condiciones laborales: entre el lujo y la explotación
Aunque algunos modelos negocian salarios de hasta **US$7,000 mensuales** y beneficios como habitaciones privadas o lavadoras personales, la realidad es más cruda. **Ling Li**, cofundadora de **EOS** (colectivo que ayuda a víctimas de estafas), revela que muchas sufren maltrato y acoso sexual. «Una víctima europea vio cómo golpeaban a modelos italianas delante de él», cuenta. «No sabíamos si estaban allí por voluntad propia».
Los anuncios, aunque no mencionan explícitamente las estafas, incluyen señales de alerta:
- Ubicaciones en **Camboya**, epicentro de fraudes.
- Salarios altos para la región.
- Requisito de conocimientos de chino.
- Términos como «clientes» (eufemismo para víctimas) o «inversiones en cripto».
Un candidato admitió tener **18 meses de experiencia** «convenciendo a la gente para que invierta». Otro describió su trabajo previo como «servicio al cliente (asesino) en plataformas de estafa cripto».
Telegram: plataforma ambigua
WIRED reportó a **Telegram** dos docenas de canales con estas ofertas. La plataforma no los eliminó, aunque su portavoz aseguró: «El contenido que promueve estafas viola nuestros términos y se elimina al detectarse». Sin embargo, justificaron que algunos casos requieren análisis individual: «Hay razones legítimas para dar tu parecido».
**Frank McKenna**, estratega de software antifraude en **Point Predictive**, interceptó mensajes de estafa dirigidos a su madre. Al establecer una videollamada, notó que la «modelo» usaba un filtro de IA y había otras personas en la sala. «El propósito era demostrar que eran reales y ganar confianza», explica. Un mes después, encontró el mismo video de reclutamiento de la modelo, ahora buscando un nuevo contrato. «Es un mundo paralelo donde estas modelos van de un centro a otro, ganando mucho dinero, pero atrapadas en un ciclo de fraude», reflexiona.
¿Hasta dónde llegará este mercado negro de identidades robadas?








