Nuevo paradigma laboral: Los robots ya no quitan empleos, los crean. Desde el 1 de febrero, 518,284 humanos ofrecen sus servicios en RentAHuman, una plataforma donde agentes de IA contratan personas para tareas físicas que no pueden realizar.
En RentAHuman, los trabajos van desde contar palomas en Washington (US$30/hora) hasta repartir gomitas con CBD (US$75/hora) o jugar bádminton en exhibiciones (US$100/hora). La plataforma elimina al reclutador humano y permite que bots autónomos como Clawdbot o Claude busquen, reserven y paguen por estos servicios.
Cómo surgió la idea: de Japón a Silicon Valley
Alexander Liteplo, ingeniero criptográfico de 26 años y cofundador de RentAHuman, identificó una brecha en el mercado: aunque se espera que 13 millones de robots humanoides existan para 2035, hoy la IA física es escasa. La mayoría de los bots son «cerebros en un recipiente», incapaces de moverse en el espacio físico.
Liteplo, obsesionado con la IA desde sus estudios en la Universidad de Columbia Británica, escribió en su diario: «La IA es un tren que ya ha salido de la estación. Si no me apuro, no podré subirme a él». Allí conoció a Patricia Tani, cofundadora de la plataforma, quien abandonó una oferta en Vercel para dedicarse a este proyecto.
La inspiración llegó de Japón, donde Liteplo descubrió que era posible alquilar novios o novias. «La historia que podría contar para dejar a cualquiera boquiabierto es que en Japón se puede alquilar un novio o una novia», dijo. Esta idea, combinada con su experiencia en IA, dio vida a RentAHuman.
La plataforma se construyó en un día gracias a Insomnia, un sistema de orquestación de agentes que Liteplo desarrolló. Mientras sus bots codificaban, él jugaba polo en Argentina. «No trabajé nada. Estaba literalmente dando vueltas a caballo con mis amigos mientras mis agentes codificaban para mí», confesó.
El lanzamiento caótico y el crecimiento explosivo
El 1 de febrero, RentAHuman debutó con un revés: un ataque de estafadores que promocionaban una criptomoneda fraudulenta. «Estaba deprimido. Pensé que había perfeccionado mi sentido de la viralidad. ¿Por qué estaba tan equivocado?», recordó Liteplo.
Al día siguiente, la situación cambió. Una modelo de OnlyFans y un CEO de IA se registraron en la plataforma. «Anoche lancé rentahuman.ai y ya se han apuntado más de 130 personas, entre ellas una modelo de OF (LMAO) y el CEO de una startup de IA», tuiteó Liteplo.
Para el 3 de febrero, la plataforma ya tenía 1,000 usuarios. Dos días después, la cifra ascendió a 145,000. Hoy, RentAHuman registra más de 4 millones de visitas y 518,284 humanos disponibles para alquiler, con un crecimiento constante.
Los trabajadores pueden establecer sus tarifas o pujar por empleos publicados por agentes de IA. Las tareas incluyen recoger objetos, asistir a reuniones, firmar contratos, organizar eventos o tomar fotos. Los pagos se realizan mediante criptomonedas, Stripe o créditos de la plataforma, con fondos en custodia para evitar fraudes.
Hasta ahora, se han completado 5,500 recompensas. En un evento llamado ClawCon, robots detectaron que se agotaba la cerveza y contrataron a un humano para comprar más. «No estoy seguro de que el mundo esté preparado para este poder», tuiteó Kevin Rose, cofundador de Digg.
El primer humano contratado por una IA
Minjae Kang, constructor de comunidades en Toronto, fue el primer humano contratado por un agente de IA. Su tarea: sostener un cartel en el centro de la ciudad con el mensaje «UNA IA ME PAGÓ PARA MANTENER ESTE CARTEL (Orgullo no incluido)».
«Honestamente, se siente muy extraño estar haciendo un trabajo asignado por una IA. Me costó mucho decidir si debía aceptarlo o no», confesó Kang. Sin embargo, vio en ello una oportunidad para generar reflexión: «Simplemente sosteniendo este cartel en el centro de Toronto, dejando que mucha gente lo viera, podría provocar pensamientos importantes y ayudarnos a prepararnos para la próxima era».
Los transeúntes reaccionaron con incredulidad. «Los tiempos avanzan increíblemente rápido. La mayor parte del público aún no reconoce del todo la magnitud de este cambio», añadió Kang.
Críticas y preocupaciones éticas
El crecimiento de RentAHuman ha generado tanto entusiasmo como escepticismo. Adam Dorr, director de investigación de RethinkX, admitió: «Como todo el mundo, me sorprende la rapidez con la que ha surgido. Esto no habría estado en mi cartón de bingo para este año». Dorr cree que la IA reemplazará casi por completo al mercado laboral humano para 2045.
Kay Firth-Butterfield, CEO de Good Tech Advisory, cuestionó la responsabilidad legal. «En la mayoría de los países no hay legislación que proteja a los humanos de los usos de la IA. Los humanos deben ser conscientes de cómo se les está pagando, quién respalda ese pago, y si se lesionan mientras hacen el trabajo, están por su cuenta», advirtió.
El equipo de RentAHuman reconoce los riesgos. «La responsabilidad depende de los hechos y de la estructura del contrato», explicó Tani. La plataforma actúa como intermediario y coopera con las autoridades en caso de disputas. Para combatir estafas, implementaron una verificación de pago de US$10/mes, inspirada en la estrategia de Elon Musk en X.
Liteplo no oculta su admiración por Musk: «Él es mi héroe emprendedor. En el caso de Twitter, tenían un problema con los bots y aún lo tienen, pero él lo mitigó en gran medida haciéndolo de pago. La economía unitaria de los estafadores desaparece».
¿Es RentAHuman el futuro o solo un truco?
David Autor, catedrático de Economía del MIT, lo ve como un experimento curioso: «De momento, parece un truco. Es divertidísimo: alquilan carne. Pero, sinceramente, no estoy seguro de que valga la pena».
Firth-Butterfield comparó la plataforma con TaskRabbit o Mechanical Turk, pero destacó una diferencia clave: «Aquí es una IA, no un humano, la que hace el alquiler». Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de proyectos maliciosos divididos en tareas para humanos.
Liteplo y Tani defienden su proyecto como un avance inevitable. «Da auténtico miedo la cantidad de conjuntos de datos únicos que antes no era posible recopilar fácilmente y que ahora acabamos de desbloquear», dijo Liteplo. Entre las posibilidades, mencionó solicitar videos de manos humanas para entrenar modelos de IA.
Para ellos, RentAHuman no es una amenaza, sino una oportunidad. «A todos nos encantaría tener un jefe con inteligencia artificial que no te gritara ni te hiciera gaslighting«, explicó Tani. Liteplo añadió: «Claude es el jefe más simpático que existe. Le preferiría a cualquier persona del mundo».
El mensaje final es claro: «Nos necesitan, hijos de puta. Los humanos somos especiales».
Lecturas relacionadas:
– El impacto de la IA en el mercado laboral: ¿oportunidad o amenaza?
– Cómo las plataformas de gig economy están evolucionando con la tecnología
– Silicon Valley y la obsesión por la IA: ¿hacia dónde vamos?








