Estrategia clave: Jensen Huang celebra en China mientras EE.UU. flexibiliza restricciones a chips de IA.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha sido visto esta semana en China disfrutando de actividades cotidianas: paseando en bicicleta por Shanghái, comprando fruta fresca y degustando un hot pot en Shenzhen. Sin embargo, su visita no es solo por placer. Mientras Huang recorría el país, medios informaron que Pekín aprobó la venta de cientos de miles de chips de IA Nvidia H200 a empresas chinas, un giro inesperado en la política tecnológica estadounidense.
China autorizó la compra de más de 400.000 chips H200 por parte de ByteDance, Alibaba y Tencent bajo licencias condicionales. Se esperan más aprobaciones en las próximas semanas, según Reuters. Ni Nvidia ni las empresas chinas respondieron a solicitudes de comentarios.
El cambio de estrategia de EE.UU.
Esta decisión marca un drástico cambio en la política de la administración Biden, que en 2023 endureció los controles a la exportación de chips de IA avanzados a China por motivos de seguridad nacional. Las restricciones buscaban limitar el desarrollo de sistemas de IA con aplicaciones militares o sensibles en Pekín.
Bajo la presidencia de Trump, sin embargo, prevaleció una lógica distinta. Huang y David Sacks, asesor de la Casa Blanca en IA y criptomonedas, argumentaron que permitir ventas limitadas a China era preferible a ceder el mercado a fabricantes locales. Su postura: mantener a las empresas chinas dependientes de la tecnología estadounidense.
Contrabando vs. regulación
Funcionarios de la Casa Blanca justificaron las ventas del H200 señalando el fracaso de las restricciones. Según dos fuentes familiarizadas con el tema, el contrabando de chips avanzados a China demostró que las medidas eran ineficaces. Permitir ventas reguladas, argumentan, ofrece mayor visibilidad sobre el destino final de los chips.
El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, declaró: «La administración Trump está comprometida a garantizar el dominio de la pila tecnológica estadounidense, sin comprometer la seguridad nacional«.
Pekín también sale beneficiado. Samuel Bresnick, investigador del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente de Georgetown, explica que China logra dos objetivos: acceder a computación de vanguardia para entrenar modelos de IA y mantener la demanda de chips Huawei, impulsando su ecosistema nacional de semiconductores.
¿Victoria pírrica para EE.UU.?
Bresnick advierte que este resultado refuta la estrategia de Sacks: «Es una prueba de que China se siente incómoda con la idea de depender de Nvidia«. El verdadero riesgo, según el experto, es el mensaje contradictorio de Washington: «Lo peor que podemos hacer es ir de un lado para otro. Ya hemos dado a China el imperativo de desarrollar sus propios chips y al mismo tiempo les hemos dado acceso«.
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