Trump exige a tecnológicas pagar electricidad de centros de datos y Microsoft acepta

Gráfico comparativo mostrando el aumento del 20% en facturas eléctricas por centros de datos, con datos de la EIA y protestas locales

Guerra energética: El expresidente Donald Trump presiona a las grandes tecnológicas para que asuman el costo de la electricidad de sus centros de datos, mientras Microsoft anuncia medidas para calmar la creciente oposición local.

En un evento en Great Falls, Virginia, el vicepresidente de Microsoft, Brad Smith, reconoció el malestar social por la expansión de estos gigantes energéticos. «Estamos en un momento en el que tenemos que escuchar y abordar estas preocupaciones», afirmó, mientras una diapositiva mostraba titulares de protestas en todo el país.

Smith detalló las preguntas que más repiten los ciudadanos: «¿Qué significará este centro para el suministro de agua? ¿Cómo afectará a los empleos locales? ¿Por qué sube la factura de la luz?».

La factura eléctrica, en el centro del debate

Trump, a través de Truth Social, acusó a las tecnológicas de encarecer la electricidad para los hogares y prometió que su administración las obligaría a «pagar el precio». «Somos el país número uno en IA, pero las grandes empresas deben asumir su impacto», escribió, culpando a los demócratas de la crisis energética.

Las facturas eléctricas han subido un 20% más que la inflación en los últimos dos años, según la Administración de Información Energética (EIA). La demanda de los centros de datos —que consumen tanta energía como ciudades enteras— es uno de los principales factores, junto al envejecimiento de la red eléctrica.

La oposición a estos proyectos se ha disparado en 2025, con cancelaciones de proyectos por US$12.000 millones solo en el segundo trimestre. El rechazo es bipartidista: desde Steve Bannon, exasesor de Trump, hasta grupos locales en Wisconsin y Michigan, donde Microsoft canceló un centro por protestas vecinales.

Microsoft cede a la presión

La compañía anunció que dejará de solicitar exenciones fiscales a gobiernos locales y que pagará tarifas eléctricas más altas para sus centros. «Repondremos más agua de la que usamos», prometió Smith, en un intento por mitigar el impacto ambiental.

Sin embargo, la medida llega tarde para algunos proyectos. En Michigan, cientos de residentes bloquearon un centro de Microsoft en diciembre, argumentando que podría elevar las tarifas eléctricas entre un 5% y 15% para subsidiar energía barata a la empresa.

La administración Trump ya había allanado el camino para estos centros, eliminando protecciones ambientales y acelerando permisos. Ahora, el Departamento de Energía presiona a la Comisión Federal Reguladora para que priorice su conexión a la red.

Microsoft también se comprometió a crear empleos locales y formar en IA a residentes de las comunidades afectadas. «No somos el problema, somos parte de la solución», declaró Smith, aunque activistas señalan que las promesas no compensan el aumento de costos para los ciudadanos.

Mientras, en Washington, el debate se polariza. David Sacks, asesor de IA de la Casa Blanca, tachó de «engaño» las críticas al consumo de agua de los centros, pero los datos de la EIA proyectan que las facturas seguirán subiendo hasta 2026.

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