¿Cuánto duran los anticuerpos contra el covid-19? Estudio de la UdeA revela datos clave

Gráfico de niveles de anticuerpos IgG anti-SARS-CoV-2 en adultos mayores y trabajadores de salud, mostrando disminución entre 6 y 12 meses postvacunación

Protección en duda: Cinco años después de la pandemia, el covid-19 ya no domina titulares, pero su circulación persiste y la eficacia de las vacunas comienza a debilitarse.

Un estudio liderado por la Universidad de Antioquia (UdeA) y el Laboratorio Departamental de Salud Pública de la Gobernación de Antioquia reveló que los anticuerpos generados por las vacunas contra el covid-19 disminuyen de manera significativa entre 6 y 12 meses después de completar el esquema de vacunación. Este hallazgo, publicado en el marco de la investigación *Serovigilancia de anticuerpos IgG anti-SARS-CoV-2 en grupos de riesgo de Antioquia (2022–2023)*, pone en evidencia la necesidad de evaluar estrategias de refuerzo para mantener la protección.

Doracelly Hincapié Palacio, doctora en epidemiología y docente de la Facultad Nacional de Salud Pública de la UdeA, explicó que la pérdida de inmunidad vacunal se ha estudiado con mayor profundidad desde la aparición de la variante ómicron a finales de 2021. «Esta variante marcó un punto de inflexión, ya que aumentaron las reinfecciones y quedó claro que la protección no es indefinida», señaló.

Aunque la emergencia sanitaria global quedó atrás, los datos epidemiológicos en Colombia demuestran que el virus sigue activo. Según el último Boletín Epidemiológico del Instituto Nacional de Salud (INS), con corte al 1 de noviembre de 2025, se registraron 7.093 casos de covid-19 en el país durante el año, con 120 muertes asociadas, la mayoría en personas mayores de 60 años.

¿Por qué el covid-19 no desaparece?

Los epidemiólogos Viviana Lenis Ballesteros y Carlos Arango Úsuga, parte del equipo investigador, explicaron que el comportamiento actual del virus corresponde al de una enfermedad endémica: circulación persistente, picos estacionales y brotes focales en poblaciones vulnerables. En Antioquia, el riesgo epidémico se mantiene bajo pero constante, influenciado por la aparición de nuevas variantes y la disminución progresiva de la inmunidad.

El estudio analizó la persistencia de anticuerpos IgG, responsables de reflejar la memoria inmunológica, en 1.958 personas vacunadas de 11 municipios del departamento, incluyendo Medellín. Los participantes pertenecían a tres grupos clave: adultos mayores institucionalizados, trabajadores de la salud y miembros de la comunidad universitaria.

De este grupo, 561 personas fueron monitoreadas de manera longitudinal durante más de un año. Los resultados fueron contundentes: aunque el 99,8 % de los participantes tenía anticuerpos tras completar el esquema de vacunación, estos niveles cayeron de forma significativa entre seis y doce meses después. «La reducción fue más marcada en personas mayores de 60 años y en quienes presentaban comorbilidades», detallaron Marta Ospina y Seti Buitrago Giraldo, investigadoras del Laboratorio Departamental de Salud Pública de Antioquia.

Sin embargo, los investigadores aclararon que esta disminución no equivale a una pérdida total de protección. Héctor García, docente e investigador de la Facultad de Medicina de la UdeA, señaló que «existen otros mecanismos, como la inmunidad celular, que pueden mantenerse más estables en el tiempo». Aunque el estudio no midió la memoria inmunológica de largo plazo debido a limitaciones técnicas y de costos, esta juega un papel crucial para evitar que la enfermedad se agrave.

¿Se necesitan más dosis de refuerzo?

Pablo Patiño Grajales, decano de la Facultad de Medicina de la UdeA y magíster en inmunología, atribuyó la circulación sostenida del covid-19 en Colombia a cuatro factores clave: mutaciones del virus, cobertura vacunal heterogénea, reducción de la vigilancia epidemiológica y la pérdida progresiva de la protección natural y vacunal con el tiempo.

En Colombia, las vacunas actualizadas de Pfizer-BioNTech y Moderna están priorizadas para grupos de riesgo: mayores de 60 años, personas con comorbilidades, personal de salud y gestantes. «Las vacunas funcionan y son seguras, pero su protección no es permanente. Es necesario mantener los esquemas completos y los refuerzos», enfatizó Patiño Grajales.

El estudio de la UdeA no solo aporta datos sobre la duración de los anticuerpos, sino que también plantea preguntas sobre la periodicidad ideal para los refuerzos. ¿Deberían los grupos de riesgo recibir dosis anuales? ¿Cómo afectan las nuevas variantes a la eficacia de las vacunas actuales? Estas son interrogantes que los expertos deberán responder en futuras investigaciones.

Mientras tanto, los hallazgos refuerzan la importancia de no bajar la guardia. Aunque el covid-19 ya no es una emergencia global, su impacto en poblaciones vulnerables sigue siendo una realidad que exige atención constante.

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