Cocina segura: La ingeniera en alimentos Montse Meléndez revela cinco ajustes científicos para eliminar bacterias y proteger tu salud.
Adiós a las tablas de madera y plástico
Las tablas de picar tradicionales acumulan bacterias en sus poros. Meléndez advierte: «No uso tablas de plástico o madera porque su porosidad retiene restos de comida, favoreciendo hongos y bacterias».
El acero inoxidable y el vidrio, al ser superficies no porosas, evitan la contaminación cruzada. El plástico, con el uso, desarrolla surcos donde los microorganismos resisten la limpieza.
Desinfección profunda de vegetales
Lavar vegetales solo con agua no elimina patógenos. Un desinfectante en spray especializado actúa en 30 segundos, rompiendo la tensión superficial para erradicar bacterias. Muchos no requieren enjuague.

Higiene en el lavado: El dispensador de jabón

Dejar la esponja en agua con jabón crea un «caldo de cultivo» para bacterias como Salmonella o E. coli. Meléndez recomienda: «Nunca remojo la esponja; un dispensador la mantiene seca y prolonga su vida útil».
Silicona para reducir desperdicios
Las bolsas y contenedores de silicona de grado alimenticio evitan el desperdicio al congelar alimentos cerca de su caducidad. A diferencia del plástico, no liberan BPA ni otros compuestos químicos.
Tápers de vidrio: Seguridad y neutralidad
Los recipientes de vidrio, aptos para microondas y horno, no absorben olores ni se deforman. Son esenciales para la seguridad alimentaria, al ser duraderos y químicamente inertes.
Estos cambios transforman una cocina tradicional en un espacio técnico, donde cada elemento protege la salud de quienes consumen los alimentos.








