Tres heridos al precipitarse un coche por un barranco en Santa Úrsula, Tenerife

Coche accidentado en el fondo de un barranco en Santa Úrsula, Tenerife, tras salirse de la vía en una colisión

Choque en zona rural: Dos vehículos colisionan en Tenerife y uno cae por un desnivel.

El siniestro tuvo lugar en la calle Fuente Ravelo de Santa Úrsula sobre las 15:56 horas, cuando dos automóviles impactaron entre sí. El golpe provocó que uno de los coches se saliera de la vía y rodara por un barranquillo de varios metros de profundidad. A pesar del fuerte impacto, los tres ocupantes del vehículo lograron salir por sus propios medios antes de la llegada de los equipos de rescate.

Los servicios de emergencia, coordinados por el Servicio de Urgencias Canario (SUC) y el centro de salud local, atendieron in situ a las víctimas. Los tres heridos, todos varones, presentaban lesiones de distinta gravedad y fueron derivados a diferentes centros médicos para recibir tratamiento especializado.

Según el parte médico inicial, uno de los afectados, un joven de 22 años, sufrió un traumatismo facial leve y fue trasladado al centro de salud de Santa Úrsula. El segundo herido, con contusiones menores, recibió atención en el mismo lugar. El tercero, de 23 años, presentó un traumatismo torácico moderado que requirió su traslado de urgencia al Hospital Hospiten Bellevue para evaluación más exhaustiva.

En la operación de rescate participaron bomberos del Consorcio de Tenerife, agentes de Protección Civil y efectivos de la Policía Local, quienes se encargaron de asegurar la zona y recopilar pruebas para las diligencias judiciales. Las causas exactas del accidente aún se investigan, aunque fuentes policiales no descartan que el exceso de velocidad o una maniobra imprudente hayan sido factores determinantes.

Zonas rurales de Canarias: puntos negros en seguridad vial

Este incidente en Santa Úrsula reabre el debate sobre los riesgos de circular en carreteras secundarias de las islas, donde la orografía accidentada y la falta de infraestructuras adecuadas multiplican las probabilidades de siniestros graves. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), Canarias registró en 2022 una tasa de accidentes de tráfico por cada 1.000 habitantes un 12% superior a la media nacional, con especial incidencia en municipios rurales y trazados sinuosos.

El coste humano y económico de estos accidentes es alarmante. Informes de la Dirección General de Tráfico (DGT) cifran en más de 15.000 euros por víctima el impacto directo en Canarias, una cifra que incluye gastos médicos, rehabilitación y pérdida de productividad laboral. En casos como el de Santa Úrsula, donde intervienen múltiples servicios de emergencia, la factura para las arcas públicas puede dispararse hasta los 30.000 euros por siniestro, sin contar los daños materiales.

  • Falta de barreras de contención: El 40% de las carreteras rurales canarias carece de sistemas de protección en desniveles, según un informe de la Asociación Española de la Carretera (AEC).
  • Iluminación deficiente: Más del 60% de los accidentes nocturnos en zonas rurales están relacionados con visibilidad reducida, según datos de la Policía Local de Tenerife.
  • Retraso en la asistencia: El tiempo medio de respuesta de los servicios de emergencia en áreas no urbanas supera los 20 minutos, crítico en casos de traumatismos graves.
  • Conductores sin experiencia: El 28% de los accidentes en estas vías involucra a jóvenes menores de 25 años, según estadísticas del RACE.

¿Qué medidas podrían reducir la siniestralidad?

Ante el aumento progresivo del tráfico en zonas rurales de Canarias —impulsado por el turismo y el crecimiento demográfico—, expertos en seguridad vial exigen acciones urgentes. Entre las propuestas destacadas figuran:

  • Refuerzo de la señalización: Instalar señales luminosas en curvas peligrosas y puntos negros, con sistemas de alerta por exceso de velocidad.
  • Barreras de seguridad: Priorizar la colocación de guardarraíles absorbentes en desniveles superiores a 3 metros, como el del accidente en Santa Úrsula.
  • Control policial: Aumentar los puntos de control aleatorios en carreteras secundarias, especialmente los fines de semana.
  • Educación vial: Campañas específicas para conductores jóvenes sobre conducción en pendientes y curvas cerradas.
  • Mantenimiento de firmes: Reparar baches y grietas que pueden provocar pérdida de control, especialmente tras lluvias.

Desde la Federación Canaria de Municipios (FECAM), su portavoz advirtió esta semana: «Si no se actúa ya, en cinco años los accidentes en zonas rurales habrán crecido un 30%. No es una predicción, es una certeza estadística«. ¿Será Santa Úrsula el detonaante para que las instituciones tomen cartas en el asunto?

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