Tensión en el Caribe: EE.UU. refuerza su ofensiva naval contra Venezuela con una segunda interceptación en dos días, escalando el bloqueo petrolero.
Un funcionario estadounidense confirmó la detención de un buque este domingo cerca de aguas venezolanas, sin precisar si transportaba crudo. Estas acciones buscan asfixiar la principal fuente de ingresos del régimen de Nicolás Maduro.
El sábado, la Guardia Costera de EE.UU. interceptó al petrolero Centuries en aguas internacionales. La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, aseguró que llevaba petróleo venezolano sancionado, aunque el buque no figuraba en la lista oficial de penalizados. El objetivo: cortar el flujo de divisas al gobierno venezolano.
Desde Caracas, el Ejecutivo denunció las acciones como «actos de piratería» y anunció acciones legales internacionales por presuntas violaciones al derecho marítimo.
El impacto de las sanciones en la economía venezolana
Las interceptaciones son la última fase de una estrategia iniciada en 2017. Las sanciones contra PDVSA, impuestas por Trump y mantenidas por Biden, redujeron la producción de 1,9 millones de barriles diarios en 2017 a 400.000 en 2020, según datos de la OPEP. El bloqueo naval agrava la crisis al interrumpir cadenas de suministro de forma inmediata.
Estas medidas se amparan en órdenes ejecutivas que declaran una «emergencia nacional» por Venezuela, otorgando amplios poderes al ejecutivo estadounidense para actuar en aguas internacionales.
Repercusiones globales del bloqueo
La ofensiva contra Venezuela coincide con recortes de la OPEP+ y tensiones en Oriente Medio. Cada barril interceptado profundiza el déficit global de crudo, que la Agencia Internacional de la Energía estima se agravará en el segundo semestre de 2024.
Para Caracas, las pérdidas no solo reducen ingresos, sino que erosionan la confianza en sus rutas alternativas. Socios clave como China e Irán podrían replantear su colaboración con PDVSA ante el aumento de riesgos operativos.
«Estas acciones buscan aislar a Maduro, pero también envían una advertencia a otros actores del mercado energético global», señaló un analista del sector.








