EE.UU. exige a Irán 20 años sin enriquecer uranio: tensiones en negociaciones nucleares

Mapa de Irán con símbolo de átomo y banderas de EE.UU. e Irán superpuestas, representando el conflicto por el enriquecimiento de uranio

Negociaciones nucleares en punto muerto: Irán y EE.UU. chocan por plazos y condiciones para limitar el enriquecimiento de uranio.

La última propuesta de Estados Unidos en las conversaciones nucleares con Irán incluye un plazo mínimo de 20 años para suspender el enriquecimiento de uranio, según fuentes cercanas a las negociaciones. Aunque los detalles técnicos de las restricciones adicionales no han trascendido, este punto se ha convertido en el principal escollo entre ambas partes.

Durante la ronda de diálogos celebrada el fin de semana en Islamabad, la delegación iraní contrapropuso un límite máximo de cinco años para la pausa de su programa nuclear, una cifra muy alejada de lo exigido por Washington. La brecha en los plazos refleja la profundidad de las diferencias en un proceso que busca revivir —o reemplazar— el acuerdo nuclear de 2015, abandonado por EE.UU. en 2018.

EE.UU. descarta la oferta iraní y endurece condiciones

El presidente Joe Biden ya habría desestimado la contraoferta de Teherán, insistiendo en que cualquier acuerdo debe garantizar restricciones a largo plazo, según revelaron fuentes al The New York Times. La administración estadounidense también exigió que las reservas de uranio altamente enriquecido (al 60%) sean sacadas de Irán, una demanda que los negociadores iraníes rechazaron de plano.

Ante la negativa a trasladar el material fuera del país, Irán propuso como alternativa reducir los niveles de enriquecimiento de sus reservas actuales. Esta medida buscaría asegurar que el uranio no pueda usarse de forma inmediata en la fabricación de armas, aunque seguiría bajo control iraní. Sin embargo, Washington no ha mostrado flexibilidad en este punto, lo que aumenta el riesgo de un estancamiento prolongado.

El impasse actual evoca los tensos meses previos al acuerdo de 2015, cuando las partes discutieron durante años los límites al programa nuclear iraní. La diferencia ahora es que Irán ya domina tecnologías avanzadas de enriquecimiento, lo que reduce el margen de negociación para Occidente. Mientras tanto, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) sigue sin acceso pleno a las instalaciones iraníes, un obstáculo adicional para verificar cualquier futuro compromiso.

¿Podrá un plazo intermedio —digamos, 10 o 15 años— desbloquear las conversaciones, o está el proceso condenado al fracaso como en rondas anteriores?

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