Misión histórica en riesgo: Tras viajar más lejos que ningún humano, los astronautas de Artemis II enfrentan su mayor desafío: sobrevivir a la reentrada a la Tierra este viernes a las 8:00 p.m. (ET).
La cápsula Orión amerizará frente a las costas de San Diego (California), culminando una misión que marcó un hito: llevar humanos más allá de los límites explorados desde el programa Apolo. Pero el regreso no será sencillo. «He pensado en la reentrada desde que nos asignaron esta misión, el 3 de abril de 2023«, confesó desde el espacio el piloto Victor Glover. «Aún no procesamos todo lo vivido… atraviesas la atmósfera en una bola de fuego. Eso no se olvida», añadió.
Preparativos bajo presión: Cada detalle cuenta
En su último día en el espacio, la tripulación repasó procedimientos críticos y probó las prendas de compresión, diseñadas para evitar mareos al reencontrarse con la gravedad terrestre. Pero el momento más crítico llegará 20 minutos antes de tocar la atmósfera, cuando el módulo de tripulación se separe del módulo de servicio.
La cápsula girará para exponer su escudo térmico, clave para soportar temperaturas extremas. Una maniobra final, 16 minutos y medio antes de la reentrada, ajustará el ángulo de vuelo con precisión milimétrica. «El margen de error es de ±1 grado«, advierte el doctor Chris James, experto en hipersónica de la Universidad de Queensland (Australia). «Si entran demasiado alto, la nave podría rebotar y escapar de la atmósfera. No hay espacio para fallos«.

«Empieza lo bueno»: 13 minutos de infierno
«A 122 km de altitud comienza lo bueno«, declaró Rick Henfling, director de vuelo de la misión. En ese punto, el escudo térmico de Orión enfrentará 2,700ºC —la mitad de la temperatura del Sol—. El escudo, dañado en la misión no tripulada Artemis I, fue rediseñado para resistir este infierno.

En solo 13 minutos, la nave pasará de 40,000 km/h a un amerizaje controlado. Pero antes, 24 segundos tras la reentrada, perderá contacto con la Tierra durante 6 minutos. «El plasma generado por la fricción bloquea las señales de radio«, explica James. «Será como estar en una burbuja de fuego invisible».
Henfling detalla que, al recuperar la señal, Orión estará a 46 km de altura y descenderá a velocidad supersónica. «Entonces, todo dependerá de los paracaídas«, subraya.
De 40,000 km/h a 32 km/h: La desaceleración extrema
La atmósfera actuará como un freno natural. «Orión impacta como un ladrillo volador», grafica James. «Su diseño no aerodinámico maximiza la fuerza de arrastre para reducir velocidad». Sin embargo, los astronautas sufrirán sacudidas intensas. «A 100 G, un humano no sobreviviría», advierte. Por eso, el ángulo de entrada alargará la desaceleración de 1 minuto a 5 minutos, reduciendo la fuerza a niveles tolerables.
Primero, se desplegarán dos paracaídas piloto, frenando la nave a 322 km/h. Luego, a 1.8 km de altura, los paracaídas principales reducirán la velocidad a 32 km/h para el amerizaje. «Será como caer desde un edificio de 3 pisos, pero en el agua», compara Henfling.
Amerizaje y recuperación: Las 2 horas críticas
Un equipo de la NASA esperará a la tripulación frente a las costas de California. La cápsula podría caer vertical, boca abajo o de costado, pero unos airbags naranjas la enderezarán. «Recuperaremos a los astronautas y los trasladaremos a la unidad médica en menos de 2 horas«, promete Debbie Korth, subdirectora del programa Orión. En 24 horas, estarán de regreso en tierra firme, en la Base Naval de San Diego.

Al pisar suelo, los cuatro astronautas se unirán a un grupo exclusivo: solo 24 humanos han orbitado la Luna. «Esta es la reentrada más rápida en 50 años», destaca James. «La NASA prioriza su seguridad, pero todos respiraremos aliviados cuando estén de vuelta«.
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