Corrupción en el ejército ruso: soldados pagan por no morir en Ucrania

Soldado ruso contando billetes de rublos sobre una mesa con equipo militar, simbolizando la corrupción en el ejército por evitar el frente en Ucrania

Guerra en Ucrania: La corrupción en el ejército ruso alcanza niveles sin precedentes, donde los soldados deben sobornar a sus mandos para evitar el frente.

Un informe basado en una docena de contratos militares revela que los soldados rusos están pagando a sus oficiales para evitar ser enviados a las líneas más peligrosas del conflicto en Ucrania. Desde la construcción de refugios de lujo hasta la compra de certificados médicos falsos, todo tiene un precio en las trincheras. Este sistema de extorsión, que se remonta a prácticas soviéticas, ha escalado a niveles industriales con transferencias bancarias documentadas y fosas comunes para quienes se resisten.

El refugio de un comandante cerca de Baihavka (Luhansk) incluía suelo de parqué, acuario y cocina completa, financiado íntegramente por sus subordinados, según el testimonio de Maxim, un desertor de 26 años.

El «impuesto» por sobrevivir: alcohol, drones y certificados falsos

Sergei, cocinero en retaguardia, destina más de la mitad de su salario a mantener su puesto seguro. Denuncia que los oficiales organizan «cuatro fiestas de oficina semanales», pagadas con las extorsiones. En Belgorod, Luhansk y Donetsk, los reclutas son vistos como «fuentes de lucro», no como soldados.

El mercado negro en el frente incluye:

  • Drones y equipamiento: vendidos a precios inflados por los mismos mandos.
  • Condecoraciones: se compran medallas sin mérito real.
  • Permisos médicos: 100.000 rublos por un parte de baja temporal; 1 millón por el alta definitiva.
  • «Protección» mensual: entre 100.000 y 150.000 rublos para evitar misiones suicidas.

Maxim, reclutado en agosto de 2024 con la promesa de un bono de 2,5 millones de rublos (unos 30.000 dólares), terminó en Luhansk sin entrenamiento. De los 8 millones de rublos que recibió en dos años, 6 millones se esfumaron en equipo y sobornos.

Tiendas online en zonas ocupadas: Wildberries y Ozon operan en Donetsk

La infantería debe comprar su propio equipamiento básico. Plataformas como Wildberries y Ozon entregaban chalecos y botas en Donetsk, Luhansk, Zaporiyia y Jersón desde 2023. «Sin botas adecuadas y chaleco, te mandan al asalto con zapatillas», advierte Maxim.

Las colectas comienzan con excusas como «comprar drones para la unidad», pero quienes pagan una vez quedan atrapados en un ciclo de extorsión. Anton, soldado de asalto, lo resume: «Pagarás para que no te manden a la carnicería». El «muro de drones» ucraniano ha creado una franja mortal de 20 km donde los asaltos frontales son suicidios organizados.

Confiscación de salarios y «eliminación total» de los que se niegan

Los comandantes amenazan a los reclutas con estadísticas macabras: «Solo el 5% sobrevive a los asaltos». Maxim y Sergei pagaron 1 millón de rublos cada uno por ser trasladados a retaguardia, más cuotas mensuales de «protección».

Otros oficiales confiscan tarjetas bancarias y claves antes de las misiones. Ilya denuncia que un coronel retira los salarios de los caídos —declarados «desaparecidos»— en cajeros de Donetsk. Quienes se niegan a pagar son sometidos a «eliminación total»: fusilamientos, palizas o abandono en zonas de combate.

Andrey Bykov, tras negarse a entregar 2 millones de rublos por sus heridas, fue torturado y ejecutado por los comandantes Kemer y Dudka. Su caso no es aislado: el medio independiente Verstka documentó más de 100 oficiales involucrados en asesinatos de soldados que rechazaron pagar.

Elena, madre de un reclutado del Altai, enterró a su hijo en febrero de 2025. Había pagado 100.000 rublos «para el regimiento», pero su hijo fue reportado muerto en combate. Su marido, tras desertar y denunciar el robo de 2 millones, fue devuelto a la unidad y asesinado el 11 de enero de 2026. «¿Castigarán alguna vez a esos bastardos?», pregunta.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí