El carbón resurge ante la crisis global de energía: ¿por qué ahora?

Gráfico de barriles de carbón australiano con flecha roja al alza del 25% y fondo de centrales térmicas humeantes en Asia

Energía en jaque: La guerra en Oriente Medio paraliza el suministro de gas y revive el carbón como salvavidas.

Los últimos cargamentos de **gas natural licuado (GNL)** procedentes del Golfo —que representan **una quinta parte de la producción mundial**— partieron hace un mes, justo antes de que **Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Irán**. Esta semana, al llegar a sus destinos, los importadores de energía enfrentan un escenario crítico: **los países ricos pagan sobreprecios por el GNL disponible**, mientras que naciones con menos recursos han tomado medidas extremas, como **cerrar escuelas** o **reducir jornadas laborales** en empresas. Ante la escasez, una solución antigua pero controvertida gana terreno: **el carbón**.

Los precios del **carbón australiano** —referencia global para las exportaciones— **se han disparado un 25% desde finales de febrero**, impulsados por la demanda asiática. **Japón y Corea del Sur**, que habían comenzado a desmantelar sus centrales de carbón por su alto impacto ambiental, **han levantado las restricciones** para reactivarlas. **Bangladesh**, por su parte, está importando **más carbón de Indonesia y Sudáfrica**, además de electricidad generada con este combustible desde **India**. El «oro negro» vuelve a ser protagonista, pero ¿por qué esta crisis no es aún más grave?

¿Por qué el carbón no se ha disparado como en 2022?

El **petróleo** —con **una sexta parte de su producción mundial bloqueada** tras el cierre del estrecho de Ormuz— cotiza **un 50% más caro** que antes de la guerra. El **GNL casi ha duplicado su precio**, y en la crisis previa (tras la invasión rusa de Ucrania en 2022), el carbón australiano **se multiplicó por 2.5**. Sin embargo, esta vez la reacción ha sido más moderada. La clave está en **dos factores**: la estructura del mercado del carbón y el epicentro geográfico de la crisis.

Solo **el 17% del carbón mundial se comercializa internacionalmente**, frente al **20% del gas natural** y casi la totalidad del GNL. En 2022, **Europa fue el epicentro del colapso energético**: cortó las importaciones de **gas ruso** (por gasoductos) y de **carbón ruso** (por ferrocarril). Como los países europeos ya habían frenado su extracción local por políticas climáticas, **la oferta se desplomó** y los precios se dispararon. Esta vez, el golpe es más fuerte en **Asia**, donde **China e India** —grandes consumidores— **siguen produciendo carbón masivamente**. Sus minas pueden aumentar la extracción en meses, y cuentan con **centrales inactivas listas para reactivarse**.

Asia en la cuerda floja: ¿repetición del caos europeo?

Japón, Corea del Sur y Taiwán —tres de los mayores importadores de GNL y carbón— **enfrentan hoy un dilema similar al de Europa en 2022**. El **24 de marzo**, el secretario de Energía de **Filipinas** anunció que el país **aumentará su dependencia del carbón** para compensar la escasez. Los datos son reveladores: los precios del carbón australiano, **destinado mayoritariamente a Asia**, han subido **tres veces más rápido que en Europa** y **cinco veces más que en EE.UU.** desde el inicio del conflicto.

La **oferta global ya es limitada**, según **Argos Media**, agencia especializada en precios energéticos. **Indonesia** —el mayor exportador mundial— impone **cuotas de producción** para mantener los precios altos, aunque el **25 de marzo** sugirió flexibilizarlas para aprovechar el alza de la demanda. Mientras las **energías renovables** ganan terreno como solución a largo plazo, el carbón sigue siendo el **plan B inmediato**. Pero, ¿a qué costo?

El precio ambiental de la emergencia

La **reactivación de centrales de carbón** contradice los compromisos climáticos de países como Japón y Corea del Sur, que habían prometido **reducciones drásticas de emisiones**. **Bangladesh**, por su parte, ya enfrenta **altos niveles de contaminación del aire**, agravados por su dependencia de centrales obsoleta. Los expertos advierten: **cada tonelada adicional de carbón quemado acelera el cambio climático**, pero en medio de una crisis energética, **la supervivencia económica prima sobre la sostenibilidad**.

El carbón podría seguir dominando el mercado **hasta que las renovables logren escalar** lo suficiente para cubrir la demanda. Mientras tanto, **Asia camina sobre un volcán**: si el GNL del Golfo no se normaliza pronto, los precios del carbón **podrían alcanzar niveles récord**, y con ellos, **las emisiones globales**. **¿Estamos ante un retroceso irreversible en la lucha contra el cambio climático?**

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