Muere Joche Zuluaga, leyenda del vallenato, por infarto en Mompox a los 62 años

Joche Zuluaga con su acordeón en Mompox, símbolo del vallenato tradicional y su legado musical en 'La dueña de mi suerte'

Leyenda del acordeón: Joche Zuluaga, símbolo del vallenato tradicional, falleció tras un infarto en su tierra natal.

El mundo del vallenato llora la pérdida de José Luis Zuluaga de León, conocido artísticamente como Joche Zuluaga, quien falleció este lunes 30 de marzo en Santa Cruz de Mompox (Bolívar) a causa de un infarto fulminante. Su muerte, ocurrida mientras visitaba el pueblo que lo vio crecer, ha conmocionado a Colombia y reavivado el debate sobre la salud de los músicos tradicionales, un sector que en los últimos tres años ha perdido a nueve acordeoneros por problemas cardiovasculares, según registros de Info Radar 24.

Un legado grabado en los botones del acordeón

Joche Zuluaga no solo fue un intérprete excepcional, sino un maestro incansable que formó a generaciones de acordeoneros en Mompox y Barranquilla. Su obra cumbre, «La dueña de mi suerte» —grabada junto a Ramiro Padilla12 millones de reproducciones en YouTube. El tema, que fusiona el sonido auténtico del vallenato con letras poéticas, se ha convertido en un símbolo de la resistencia cultural de la región.

Su carrera despegó a los 16 años, cuando bajo la tutela del maestro Negro Villa comenzó a dominar el acordeón en Barranquilla. Con el tiempo, su virtuosismo lo llevó a escenarios nacionales y al título de Rey Profesional del Festival Vallenato 2021, donde representó con orgullo a Mompox, su tierra adoptiva. «Era un purista», recordó un exalumno en declaraciones a medios locales, «enseñaba que el vallenato no era solo ritmo, sino historia y sentimiento».

El duelo que une a Colombia: de Padilla a los titiriteros de Mompox

La noticia ha generado una ola de homenajes en redes sociales. Ramiro Padilla, su compañero en el dúo Ramiro y Joche, publicó un emotivo mensaje: «Hoy me cuesta encontrar las palabras, porque se ha ido mi gran amigo, mi hermano del alma. Pero sé que nuestra música, esa que hicimos con tanto cariño, perdurará mientras haya quien la escuche y la sienta«.

La Alcaldía de Santa Cruz de Mompox decretó tres días de luto y lo describió como «el acordeonero que dedicó su existencia a preservar y difundir nuestras tradiciones musicales». Incluso los titiriteros de la Plaza de Mompox —colectivo que solía acompañar sus presentaciones— suspendieron sus funciones en señal de duelo. «Joche no solo tocaba el acordeón, sino que enseñaba a vivir el vallenato», declaró uno de sus estudiantes, quien recordó cómo el maestro insistía en que «el folclor no se improvisa, se respira».

Una alerta roja: ¿por qué mueren los guardianes del vallenato?

La muerte de Zuluaga no es un caso aislado. Según datos recopilados por este medio, en los últimos tres años han fallecido nueve acordeoneros tradicionales por causas relacionadas con problemas cardíacos o diabetes, enfermedades asociadas a largos años de giras, alimentación irregular y acceso limitado a servicios de salud. «Son artistas que viven para la música, pero descuidan su bienestar», advirtió un cardiólogo consultado, quien señaló que el estrés de los escenarios y la falta de chequeos preventivos agravan su condición.

Organizaciones como Fundación Festival de la Leyenda Vallenata han pedido al gobierno crear un fondo de salud para músicos tradicionales, que garantice revisiones médicas anuales y cobertura en emergencias. «Perder a un Joche Zuluaga no solo duele por su arte, sino porque evidencia que estamos fallando en proteger a quienes mantienen viva nuestra cultura», declaró un portavoz.

Mientras tanto, sus discípulos prometen continuar su legado. «El profesor nos decía que el vallenato era como un río: si dejaba de fluir, se secaba la memoria de un pueblo», recordó uno de ellos. Ahora, el desafío es asegurar que ese río no se agote.

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