Irán amenaza con destruir infraestructura energética regional si EE.UU. ataca sus plantas eléctricas

Mapa del Estrecho de Ormuz con rutas de petróleo bloqueadas y zonas de conflicto marcadas por la tensión Irán-EE.UU.

Tensión en el Estrecho de Ormuz: Irán advierte de un contraataque devastador contra objetivos energéticos si EE.UU. cumple su amenaza.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó este domingo una contundente advertencia: «Si Washington ataca nuestras estructuras estratégicas, las redes petroleras y energéticas de toda la región serán destruidas de forma irreversible». El mensaje, publicado en la red social X (antes Twitter), responde a la ultimátum de 48 horas que el expresidente y candidato republicano Donald Trump dio a Teherán para reabrir el Estrecho de Ormuz, clave para el transporte global de crudo.

Qalibaf no solo amenazó con un ataque masivo, sino que vaticinó consecuencias económicas globales: «Este escenario dispararía el precio del petróleo durante un período prolongado». La advertencia llega en un momento en que el petróleo Brent —referencia internacional— ya escaló a $112,91 por barril (su nivel más alto desde julio de 2022), impulsado por el bloqueo del estrecho, que paraliza el 20% del suministro mundial de crudo.

El Estrecho de Ormuz: el «cuello de botella» que asfixia al mundo

El Estrecho de Ormuz, un paso marítimo de apenas 33 km de ancho entre Irán y Omán, es la ruta por la que transita un quinto del petróleo global. Su cierre, ordenado por Teherán como represalia a sanciones occidentales, ha desencadenado una crisis sin precedentes. Países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak dependen de esta vía para exportar su crudo, mientras que China, India y Europa son sus principales destinatarios.

El bloqueo ya ha provocado un aumento del 15% en los fletes marítimos y retenciones millonarias en seguros de carga. Analistas de Goldman Sachs prevén que, si la situación persiste, el barril podría superar los $120 en menos de dos semanas, con un impacto directo en la inflación global.

EE.UU. e Irán: amenazas cruzadas y plazos fatales

La escalada verbal se intensificó anoche cuando Trump, en un mitin en Nevada, advirtió: «Si el estrecho no se reabre en 48 horas, nuestras fuerzas destruirán las plantas eléctricas iraníes». Horas después, el Estado Mayor Conjunto de Irán —que integra al Ejército regular y a la Guardia Revolucionaria— respondió con una lista de blancos potenciales:

  • Refinerías en Arabia Saudí y Kuwait, aliadas de Washington.
  • Plantas desalinizadoras en Israel y Emiratos Árabes, críticas para su abastecimiento de agua.
  • Sistemas de tecnología y comunicaciones (TIC) vinculados a EE.UU. e Israel en la región.

El portavoz militar iraní, general Abdollah Araqi, declaró que estos objetivos son «legítimos y proporcionales» bajo el derecho internacional, en caso de un ataque previo. Mientras, el Pentágono ha desplegado el portaaviones USS Gerald R. Ford y bombarderos B-52 en la zona, según confirmaron fuentes de la OTAN.

Reacciones en cadena: aliados, mercados y geopolítica

La crisis ha activado alertas en múltiples frentes:

  • Israel y EE.UU. preparan «ofensivas coordinadas» contra Irán, según filtró el diario Haaretz, citando fuentes de inteligencia en Tel Aviv.
  • El senador republicano Lindsey Graham exigió que EE.UU. «reconsidere su presencia en bases españolas» si España no apoya abiertamente una intervención militar.
  • En un gesto inesperado, la administración Biden autorizó la venta temporal de 1,2 millones de barriles de petróleo iraní varados en buques cisternas, para aliviar la presión en los mercados.

Mientras, la OPEP+ —liderada por Arabia Saudí y Rusia— convocó una reunión de emergencia para este martes. Su objetivo: evaluar un recorte adicional de producción que compense el déficit generado por el bloqueo. ¿Podría este movimiento disparar el crudo a $150, como en 2008?

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