Tensión en Oriente Medio: Irán defiende sus ataques al Golfo Pérsico como respuesta directa a EE.UU. y advierte con represalias simétricas.
Los ataques iraníes contra objetivos en el Golfo Pérsico están dirigidos «exclusivamente a bases, intereses e instalaciones militares estadounidenses» y constituyen «legítima autodefensa», declaró este domingo el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en una entrevista con el medio árabe Al Araby al Jadeed. El funcionario insistió en que Teherán «no busca escalar el conflicto», pero actuó tras «provocaciones repetidas» de Washington y sus aliados.
Araqchi cuestionó a los países del Golfo: «Antes de quejarse por nuestros ataques, deberían preguntarse por qué albergan bases estadounidenses usadas contra nosotros». Según el ministro, estas instalaciones son «el origen de la inestabilidad» y justifican las acciones iraníes como «proporcionales y necesarias».
El diplomático también acusó a EE.UU. e Israel de orquestar «ataques de falsa bandera» con drones similares al iraní Shahed —identificados como «modelo Lucas»— para «culpar a Teherán y justificar represalias». Araqchi afirmó que estos drones se han empleado para atacar «puntos estratégicos en países árabes», a los que Irán aún considera «aliados potenciales».
«No atacamos objetivos civiles», subrayó el ministro, aunque reconoció «daños colaterales en zonas residenciales», algo que calificó como «inevitable en cualquier conflicto». Araqchi aseguró que Irán toma «todas las precauciones» para minimizar víctimas, pero advirtió: «La responsabilidad última recae en quienes iniciaron la agresión».
En un gesto de aparente apertura, el ministro se mostró dispuesto a «reunirse con los países del Golfo» y «crear un comité independiente» para verificar si los objetivos atacados eran efectivamente estadounidenses. «Transparencia total», prometió, aunque sin aclarar cómo se implementaría.
Araqchi también reveló que Irán posee «pruebas contundentes» de que «misiles de corto alcance» lanzados desde países vecinos han impactado su territorio. «No somos los agresores», insistió, «pero responderemos a cada ataque con la misma moneda».
«Ojo por ojo»: La doctrina de represalia iraní
El ministro profundizó en la estrategia de «ojo por ojo» adoptada por el Ejército iraní: «Si atacan nuestras fábricas, responderemos contra fábricas estadounidenses o con participación de EE.UU.». Lo mismo aplicaría a instalaciones energéticas, bancos o empresas vinculadas a Washington. «No somos nosotros quienes iniciamos esta espiral», declaró, «pero la completaremos».
Araqchi culpó a EE.UU. de «crear una calamidad regional» y expresó su «decepción» por la «pasividad de los Estados árabes» frente a lo que describió como «agresiones sistemáticas» de Israel y Washington. «Su silencio los convierte en cómplices», advirtió.
Para el ministro, la presencia militar estadounidense en la región «no solo falla en brindar seguridad, sino que es el principal factor de desestabilización». «Sus bases —afirmó— han convertido a sus anfitriones en blancos legítimos».
Las condiciones para el cese al fuego
Araqchi descartó un alto el fuego inmediato: «La guerra terminará cuando tengamos garantías de que no se repetirá y se paguen reparaciones». Según el ministro, Irán exige «compensaciones por los daños» y «la restauración de sus defensas aéreas», debilitadas por ataques previos.
El funcionario tachó el conflicto de «error estratégico de EE.UU.», agravado por acciones como «el ataque a una escuela de niñas» —reconocido por Washington— y «el bombardeo a la isla de Jarg», epicentro de la industria petrolera iraní. «Cada error tiene un costo», sentenció.
El estrecho de Ormuz: ¿Bloqueo selectivo?
Araqchi aclaró que el estrecho de Ormuz no está cerrado al tráfico marítimo general, sino «únicamente a buques y petroleros estadounidenses y de sus aliados», a quienes acusó de «participar activamente en la agresión». «Para el resto, el paso sigue abierto», aseguró.
El ministro reconoció que «algunos buques evitan la zona por precaución», pero destacó que «otros continúan transitando», citando «estadísticas diarias» que demostrarían la normalidad operativa. Además, reveló que «varios países» han solicitado a Irán «garantías de seguridad» para navegar por sus aguas, algo que el Ejército iraní evalúa «caso por caso».
¿Podría el conflicto extenderse a rutas comerciales clave? La respuesta de Teherán sugiere que, por ahora, la prioridad es «castigar a los agresores» sin afectar a terceros. Pero la advertencia es clara: «Quienes apoyen a EE.UU. asumirán las consecuencias».
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