Conflicto por marcas: Dos mujeres, un nombre y una disputa legal que duró más de una década.
La cantante Katy Perry sufrió un revés legal definitivo en Australia, donde el Tribunal Supremo falló a favor de la diseñadora de modas Katie Perry (ahora Katie Taylor), permitiéndole seguir usando su nombre para vender ropa. El conflicto, que se remonta a 2009, terminó con una victoria para la australiana tras 15 años de demandas y apelaciones.
¿Por qué el tribunal le dio la razón a la diseñadora?
El fallo, anunciado el 11 de marzo de 2024, determinó que no existía riesgo de confusión entre la marca de ropa de Katie Perry y la imagen pública de la cantante. Los jueces consideraron que, aunque los nombres suenan igual, los contextos —moda vs. música— son lo suficientemente distintos para evitar malentendidos.

La diseñadora había registrado su marca antes de que Katy Perry alcanzara fama global con éxitos como I Kissed a Girl (2008).
El origen del conflicto: un «cese y desista» en 2009
Todo comenzó cuando Katie Perry, entonces una diseñadora emergente, recibió un correo legal del equipo de la cantante exigiendo que dejara de usar su nombre para comercializar ropa. «Cese y desista. Suspenda la venta de su ropa, cualquier sitio web y material publicitario«, decía el mensaje. La australiana, según declaró a CNN, quedó devastada: «Rompí a llorar. ¿Qué había hecho malo?«.
En ese momento, Katy Perry (nombre real: Katheryn Elizabeth Hudson) ya dominaba las listas con temas como Hot N Cold, pero su equipo argumentó que el uso comercial del nombre Katie Perry podía generar confusión con su marca. Sin embargo, la diseñadora insistió en que ella había usado su nombre de soltera desde 2007, antes del estallido internacional de la artista.
Acuerdos fallidos y la escalada del conflicto
En 2009, ambas partes intentaron un acuerdo: Katie Taylor podría usar Katie Perry solo para moda, mientras que la cantante retendría los derechos para música y entretenimiento. Pero el pacto se rompió cuando, años después, Katy Perry expandió su mercancía a incluir ropa con su nombre, lo que llevó a la diseñadora a demandarla por infringimiento de marca registrada en 2019.
La cantante contraatacó, alegando que su fama global (con ventas de millones de discos y giras en estadios) hacía imposible que el público asociara el nombre Katie Perry con cualquier cosa que no fuera su música. Sin embargo, en 2024, un tribunal australiano había fallado inicialmente a su favor, ordenando que la diseñadora retirara su marca. El Tribunal Supremo revocó esa decisión esta semana.
¿Qué sigue ahora?
Un portavoz de Katy Perry aclaró a la AFP que la artista «nunca intentó cerrar» el negocio de la diseñadora, pero el fallo sienta un precedente: el nombre de una persona puede coexistir en industrias distintas, siempre que no haya riesgo de confusión para los consumidores.
Para Katie Taylor, esta victoria significa recuperar el control total de su marca, mientras que para Katy Perry, es un recordatorio de que, incluso para las superestrellas, los derechos legales no son absolutos.

La diseñadora celebrará 15 años de resistencia legal con una colección especial bajo su nombre.
¿Podría este caso abrir la puerta a más disputas entre celebridades y emprendedores con nombres similares?








