Guerra en Oriente Medio: Irán lanza misiles a 9 países y EE.UU. advierte escalada sin precedentes

Misiles balísticos iraníes impactando una base militar en Oriente Medio durante ataques masivos a 9 países

Crisis regional: El conflicto entre Irán y una coalición liderada por EE.UU. e Israel se intensifica con ataques masivos en 48 horas, dejando víctimas civiles y militares en al menos nueve naciones.

En las primeras 48 horas de hostilidades, EE.UU. e Israel lanzaron miles de bombas sobre territorio iraní, eliminando al ayatolá Ali Jamenei, máxima autoridad política y religiosa del país. Como represalia, Irán disparó cientos de misiles balísticos y drones contra bases militares, ciudades e infraestructura crítica en nueve países, incluyendo aliados históricos como Omán. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, declaró el 2 de marzo que la operación para desmantelar la capacidad misilística iraní tomará «algún tiempo», descartando un cambio de régimen como objetivo.

Irán responde con fuerza: Los ataques persas han dejado seis soldados estadounidenses muertos, casi herido a efectivos británicos en Baréin y causado 11 civiles fallecidos en Israel y cinco en estados del Golfo. El 2 de marzo, un dron iraní impactó la pista de la base británica RAF Akrotiri en Chipre, marcando la primera incursión en suelo europeo. Los blancos no se limitan a instalaciones militares: aeropuertos, plantas energéticas y hasta un tanque de agua en Catar fueron alcanzados.

Advertencias que podrían convertirse en catástrofes

Los ataques iniciales a infraestructura energética parecen ser solo el inicio. Expertos advierten que salvas más grandes podrían apuntar a plantas desalinizadoras, vitales para la supervivencia en la región. Kuwait depende en un 90% de estas plantas para obtener agua potable, Omán en un 86%, Arabia Saudita en un 70% y Emiratos Árabes Unidos en un 42%. Documentos diplomáticos filtrados en 2009 revelaban que dañar la planta de Jubail —que entonces abastecía al 90% de Riad— obligaría a evacuar la capital saudí en una semana.

Irán también podría bloquear el estrecho de Ormuz con minas, aunque su marina ha sufrido graves pérdidas. Otra opción son los ciberataques: en 2012, grupos vinculados a la Guardia Revolucionaria atacaron Aramco (Arabia Saudita) y RasGas (Catar). John Hultquist, especialista en inteligencia de amenazas de Google, alertó que «hacktivistas» iraníes ya han lanzado ataques de denegación de servicio y amenazan con escalar.

División en el Golfo y la sombra de la escalada

A medida que Irán intensifica sus bombardeos, la indignación regional crece, pero también la escasez de interceptores de defensa aérea. Arabia Saudita ofreció el 28 de febrero poner todas sus capacidades al servicio de sus vecinos, mientras Catar derribó dos cazas Su-24 iraníes dos días después. Donald Trump, en una declaración el 2 de marzo, ironizó: «Iban a participar muy poco, y ahora insisten en hacerlo».

Sin embargo, los países del Golfo prefieren actuar en bloque. La opción más viable sería permitir a EE.UU. usar su espacio aéreo y bases, pero esto aumentaría el riesgo de fuego amigo —como cuando baterías kuwaitíes derribaron tres aviones estadounidenses el 2 de marzo—. Operar desde bases cercanas expondría a las aeronaves a misiles balísticos iraníes, en lugar de depender de portaaviones en el golfo de Omán o aeródromos lejanos como Ovda (Israel) o Muwaffaq Salti (Jordania).

Los estados del Golfo solo se unirían directamente si hay un incidente con numerosas víctimas, enmarcando su acción como defensa activa contra drones y misiles.

Europa en la línea de fuego

El conflicto ya salpica a Europa. Un ataque iraní contra Abu Dabi impactó una base naval francesa, y el 1 de marzo, tras el lanzamiento de misiles hacia Chipre, el primer ministro británico Keir Starmer autorizó a EE.UU. usar bases británicas. «La única manera de detener la amenaza es destruir los misiles en su origen», afirmó. Por ahora, los europeos se limitan a la defensa: Grecia envió dos F-16 y una fragata a Chipre.

¿Qué sigue? La amenaza de una escalada sin límites

EE.UU. e Israel aún podrían intensificar sus acciones. Washington ya ha usado bombarderos B-2 contra instalaciones de misiles iraníes, y Trump advirtió el 2 de marzo: «Ni siquiera hemos empezado a atacarlas con fuerza. La gran ola ni siquiera ha ocurrido». Entre las opciones sobre la mesa están nuevas operaciones de decapitación contra los sucesores de Jamenei o ataques a la infraestructura energética persa, como hizo Israel en 2023 contra depósitos, refinerías y el yacimiento de gas South Pars.

Las guerras en Oriente Medio suelen ser internacionales, pero ninguna había distribuido bombas y misiles tan ampliamente como en los últimos tres días. La coalición de 1991 reunió a 34 naciones, pero el actual conflicto ya involucra a más actores en menos tiempo, con consecuencias impredecibles para la estabilidad global.

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