Impacto laboral: El aumento del 23,7% en el salario mínimo en Colombia ya deja recortes de personal en sectores clave como vigilancia y aseo, afectando a miles de trabajadores.
Tan solo 47 días después de entrar en vigencia el incremento salarial, las consecuencias son palpables. Sectores intensivos en mano de obra, como vigilancia y aseo, enfrentan una presión sin precedentes en sus contratos con clientes, muchos de los cuales no estaban preparados para asumir el alza. Esto ha derivado en despidos y reorganizaciones laborales en centros comerciales, unidades residenciales, hoteles y empresas.
Carlos Yepes, de 32 años, es uno de los afectados. Tras tres años como vigilante nocturno en un centro empresarial del Valle de Aburrá, su empresa redujo un puesto y reorganizó los turnos. «Me dijeron que era eso o nada», relata. Con el nuevo esquema rotativo, que incluía jornadas diurnas, perdió la posibilidad de continuar sus estudios en logística y decidió renunciar.
Raquel Garavito, presidenta de Fedeseguridad, explica que el impacto en el sector de vigilancia es directo: más del 80% de los costos corresponden al personal operativo. Actualmente, hay cerca de 400.000 vigilantes formales en Colombia, vinculados a más de 955 empresas supervisadas por la Superintendencia de Vigilancia.
El costo de un puesto de vigilancia 24 horas con arma pasó de $15,3 millones en 2025 a $18,8 millones este año. El aumento no solo responde al salario mínimo, sino también a los cambios introducidos por la reforma laboral, como la reducción de la jornada de 48 a 42 horas y mayores recargos nocturnos y festivos. En total, el incremento en costos para el sector se acerca al 31%.
Recortes en aseo: «Sáquenme 10 personas y le pago lo mismo»
Marta Rodríguez, de 28 años, trabajaba en una empresa de aseo asignada a un centro comercial en Medellín. Tras el aumento del salario mínimo, el contrato no fue reajustado en su totalidad, y la administración pidió reducir personal para mantener el mismo presupuesto. «Éramos siete en el turno. Sacaron a dos y nos dijeron que tocaba repartir las zonas», cuenta. Una semana después, su puesto fue suspendido.
El sector de aseo, donde laboran 450.000 trabajadores (400.000 mujeres y 50.000 hombres), enfrenta una crisis similar. María del Pilar Rodríguez, directora ejecutiva de Fenaseo, señala que las empresas presupuestaron un incremento cercano al 12%, pero el ajuste del 23,7% desbordó sus proyecciones.
El problema es inmediato: en enero ya debían pagar nómina con el nuevo salario, pero muchos clientes aún no habían ajustado sus contratos. «¿Quién acepta un aumento del 23% en un contrato?», cuestiona la dirigente. La solución de algunos contratantes ha sido mantener el mismo presupuesto pero reducir personal. Por ejemplo, un contrato de $200 millones que debía subir a $220 millones terminó con la eliminación de entre 4 y 10 puestos de trabajo.
Informalidad en aumento
El efecto también se extiende a los hogares. Familias que antes contrataban servicio de aseo cuatro o cinco días a la semana ahora lo reducen a uno. Otros optan por contratar directamente a personas por valores inferiores, sin seguridad social ni prestaciones. «Pagan $40.000 en efectivo, más barato que un servicio formal que cuesta entre $80.000 y $100.000 por jornada», explican los gremios.
Esto genera mayor informalidad y precarización laboral. Además, mientras el salario mínimo subió de manera obligatoria, muchos salarios administrativos no se ajustaron en la misma proporción, provocando inconformidad y salidas de personal para equilibrar presupuestos.
El llamado de los gremios
Desde el sector de vigilancia piden fortalecer la inspección para frenar la informalidad y la competencia desleal. En aseo, apelan a la «sensatez» de los contratantes para no recortar lo que consideran una masa crítica esencial. «Un centro comercial mal vigilado o una clínica con menos personal de limpieza no solo afecta el empleo, sino la seguridad y la salud pública», advierten.
Aunque el Consejo de Estado suspendió el decreto del aumento del 23,7%, los recortes ya empezaron a sentirse. La incertidumbre ahora recae sobre qué pasará con las empresas y los trabajadores en los próximos meses.
¿Cuántos empleos afectados?
En vigilancia, algunas estimaciones ubican la afectación entre el 10% y 15%, dependiendo del tipo de servicio y la región. En aseo, los gremios hablan de reducciones cercanas al 20% en contratos donde no se aceptó el ajuste tarifario. Ambos sectores coinciden en un punto: no están en contra del aumento del salario mínimo, pero advierten que cuando el ajuste supera las proyecciones, la presión se traslada al empleo.








