Israel y Arabia Saudita cambian de postura: ahora presionan a EE.UU. para atacar a Irán

Aviones de combate F-15E y misiles Tomahawk desplegados en Oriente Medio como parte de la presión militar contra Irán por su programa nuclear

Giro inesperado: Dos aliados clave de Estados Unidos modifican su posición sobre un posible conflicto con Irán.

«Estamos preparados y listos», declaró Donald Trump el 2 de enero, asegurando que EE.UU. respaldaría a los iraníes en sus protestas contra el régimen. Un mes después, con miles de muertos en Irán, la incertidumbre persiste: ¿cumplirá Trump su promesa o la diplomacia prevalecerá?

El ayatolá Alí Khamenei, líder supremo de Irán, amenazó con desatar una guerra regional si EE.UU. lanza ataques aéreos. Inicialmente, los países de Oriente Medio evitaban el conflicto, pero ahora sus posturas se dividen.

El USS Abraham Lincoln, con su ala aérea de F/A-18E Super Hornet, refuerza la capacidad militar estadounidense en el Mar Arábigo.

Israel: de la cautela a la presión por un ataque

Israel, aliado histórico de EE.UU., inicialmente se opuso a los ataques contra Irán. Temía represalias con misiles antes de estar preparado. Benjamín Netanyahu, conocido por su postura dura, sorprendió al declarar en enero: «Las revoluciones se hacen mejor desde dentro».

Sin embargo, en febrero, la postura israelí cambió radicalmente. Sus generales viajaron a Washington para discutir planes de ataque, y el 3 de febrero, el enviado de Trump, Steve Witkoff, se reunió con Netanyahu, quien insistió en que un acuerdo con Irán era «inútil».

¿Qué impulsó el cambio?

  • Refuerzo militar estadounidense: La llegada del portaaviones USS Abraham Lincoln y escuadrones adicionales de cazas a la región otorga a Trump capacidad para una campaña aérea sostenida, no solo un gesto simbólico.
  • Defensas antiaéreas: EE.UU. desplegó baterías que protegen contra misiles y drones iraníes, reduciendo el riesgo para Israel.
  • Temor a un acuerdo débil: Israel y Arabia Saudita creen que un pacto con Irán, especialmente si alivia sanciones, fortalecería al régimen de Teherán.

Arabia Saudita: de la neutralidad a la participación condicional

Arabia Saudita también ajustó su postura. Inicialmente, advirtió a EE.UU. contra ataques y negó el uso de su espacio aéreo. Pero ahora, aunque prefiere evitar la guerra, exige participar en la planificación si ocurre.

El 30 de enero, el ministro de Defensa saudí, Khalid bin Salman, declaró a funcionarios estadounidenses: «Si no hay ataque, solo envalentonará al régimen».

Turquía: el freno diplomático

Mientras Israel y Arabia Saudita presionan por la acción militar, Turquía se opone firmemente. Comparte una frontera de 534 km con Irán y teme una crisis de refugiados. Su ministro de Exteriores, Hakan Fidan, insta a EE.UU. a negociar: «Cerrar los expedientes uno por uno con Irán. Empezar por lo nuclear».

El presidente Recep Tayyip Erdogan ha reforzado su influencia en la región tras la caída del régimen de Assad en Siria. Mantiene vínculos con el nuevo gobierno sirio y negocia un acuerdo de desarme para Hamás en Gaza, lo que genera desconfianza en Israel.

El dilema nuclear y los misiles

Las conversaciones entre EE.UU. e Irán podrían centrarse en el programa nuclear, dañado tras la guerra de 12 días entre Israel y EE.UU. en junio pasado. Irán insiste en su derecho a enriquecer uranio, pero podría ceder en este punto. Sin embargo, rechaza discutir sus misiles balísticos o el financiamiento de milicias como Hezbollah.

Israel y Arabia Saudita temen que Trump acepte un acuerdo limitado, dejando intactas las capacidades militares de Irán. «Un pacto débil sería un error estratégico», advirtió un alto funcionario saudí.

Oriente Medio en la encrucijada

La región aún sufre las secuelas de conflictos recientes. Las alianzas se reconfiguran: Israel, antes hegemónico, ve a Irán más débil que nunca, pero la competencia por la influencia crece. Una guerra regional podría desatar caos… o abrir nuevas oportunidades.

Mientras tanto, Trump enfrenta presiones contradictorias. ¿Optará por la fuerza militar o la diplomacia? La respuesta definirá el futuro de Oriente Medio.

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