Algos paisas: el negocio que convirtió la comida de la abuela en franquicias millonarias

Plato de migao tradicional antioqueño servido en local de franquicia, con ingredientes frescos y ambiente acogedor como la casa de la abuela

Negocio tradicional: Las comidas típicas antioqueñas, conocidas como «algos», se transformaron en modelos de negocio rentables con proyección nacional.

Antioquia concentra el 14,5% del tejido empresarial colombiano, con 221.843 empresas registradas. Entre ellas, destacan emprendimientos que rescatan recetas familiares, como coladas, arroz con leche y migaos, ahora con locales llenos y planes de expansión.

Migaito Colombia: de la cocina de la abuela a las franquicias

Luis Fernando Amezquita, fundador de Migaito Colombia, convirtió una receta familiar en un negocio exitoso. «Yo estaba desayunándome un migado y se me prendió la lucecita: negocio y migados», recuerda. La idea surgió tras cerrar su empresa de catering postpandemia, con una inversión inicial de solo $3 millones.

El primer local, en el garaje de su casa en Cristo Rey (Medellín), vendió apenas 20 migaos en tres meses. «Eso no daba ni para pagar el gas», admite. Sin embargo, la retroalimentación de los clientes fue clave: «El 100% me decía lo mismo: el producto es muy bueno, no lo quites».

El punto de inflexión llegó con un video en redes sociales, con una inversión de $300.000. «Al otro día vendimos 150 migaos. Pasamos de no vender nada a tener filas de dos cuadras», relata Amezquita.

Hoy, Migaito Colombia tiene 4 sedes (Medellín, Envigado, Rionegro y Bogotá), genera 19 empleos directos y vende entre 150 y 200 migaos diarios por local, con una meta de 250 por sede. Bogotá, inicialmente no considerada, representa el 40% de las ventas.

El ticket promedio oscila entre $13.000 y $14.000, un precio que refleja su compromiso con insumos de calidad y empleo formal. «Aquí se pagan impuestos y se usan buenos insumos. Esto no es solo vender barato, es hacer empresa», enfatiza.

El Origen: tradición y café en la Comuna 13

En la Comuna 13 de Medellín, Alexandra Marín Ríos, de 27 años, creó El Origen, un café inspirado en los recuerdos de su abuela. «Pensé: ¿por qué no hacer un lugar que nazca de esos recuerdos?», cuenta. El negocio, con una inversión inicial de $15 millones, enfrentó una caída del 40% en ventas antes de ajustar su estrategia.

Hoy, El Origen emplea a 5 personas y atrae clientes con coladas, arroz con leche y su migao estrella. «Nos dicen que aquí huele como la casa de la abuela», relata Alexandra. Para 2026, planean remodelar el local y lanzar su propia marca de café, cultivado en Andes (Antioquia).

Para Amezquita, el éxito de los algos no es una moda. «La tradición no se acaba. Al contrario, la gente vuelve a ella. Lo que estamos demostrando es que esa comida de la abuela también puede ser sostenible, rentable y generar empleo».

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