Receta estrella: Jordi Cruz, chef con tres estrellas Michelin, comparte su versión minimalista del caldo de huesos con solo tres ingredientes básicos.
«El caldo de huesos perfecto no se improvisa: se cultiva», afirma Cruz, quien revela que la clave está en la combinación de huesos, agua y sal, pero también en el tiempo, la paciencia y la técnica para lograr un resultado excepcional.
El proceso comienza con un pedido especial al carnicero: huesos cortados en trozos pequeños para maximizar la extracción de nutrientes. «La ternera es ideal, pero puedes usar huesos de cerdo, pollo o cualquier otra proteína», explica el chef.
La proporción base es clara: 1 kg de huesos por cada 2 litros de agua. Cruz recomienda mezclar tres tipos de huesos de ternera para enriquecer el caldo:
- Huesos de caña: ricos en médula, aportan grasas saludables y minerales.
- Huesos de rodilla: con alto contenido de colágeno por ser articulaciones.
- Huesos de costilla: añaden carne y un sabor más intenso.
La ciencia detrás de la mezcla de huesos
Cada tipo de hueso aporta nutrientes distintos. Este caldo es una fuente de aminoácidos esenciales como la prolina y glutamina, que benefician:
- Recuperación muscular: ideal para deportistas o personas con inflamación.
- Salud intestinal: la gelatina ayuda a reparar el revestimiento del intestino.
- Reparación de tejidos: mejora la elasticidad de la piel y fortalece ligamentos.
Paso a paso: receta del caldo de huesos
Cruz detalla el proceso: hierve el agua, agrega los huesos y espera a que el líquido tome un tono rojizo por la hemoglobina. «Esta se disipará durante la cocción», asegura. El siguiente paso es espumar y dejar cocinar a fuego lento durante mínimo 12 horas. Luego, cuela el caldo y refrigera.
Al final, obtendrás un caldo gelatinizado con una capa de grasa en la superficie. «Proviene de la médula y es comestible, aunque puedes retirarla si lo prefieres», aclara el chef.
Ingredientes
- 2 litros de agua mineral.
- 1 kg de mezcla de huesos (caña, rodilla y costilla).
- 12 g de sal.
Para preparar, agrega los huesos al agua hirviendo y añade la sal. Tras la reducción, quedarán aproximadamente 1 litro de caldo con la sazón perfecta. Cocina a fuego lento por 12 a 24 horas, cuela y refrigera por otras 12 horas.
Consejos adicionales
- Evita tostar los huesos si buscas extraer nutrientes: el calor intenso puede degradar las grasas beneficiosas.
- Usa agua fría y un chorrito de vinagre de manzana para liberar minerales con mayor eficiencia.
- Mantén el hervor al mínimo (fuego lento) para un caldo claro y sin turbiedad.
- Retira la espuma al inicio para eliminar impurezas y lograr un sabor más puro.
- El tiempo de cocción varía: 8-12 horas para pollo y 12-24 horas para ternera.

«Un buen caldo de huesos no es solo comida: es medicina en cada sorbo», concluye Jordi Cruz.








