Protestas en Irán: El régimen islámico realizó funerales de Estado para más de 150 agentes de seguridad fallecidos, pero guarda silencio sobre los cientos de civiles muertos en la represión.
Desigualdad en el duelo: Mientras miles asistieron a las exequias de los policías en Teherán, las familias de manifestantes desconocen el paradero de sus seres queridos.
Con gritos de «muerte a Estados Unidos» y «muerte a Israel», los participantes en las procesiones portaron amapolas y rezaron colectivamente. La escena, dominada por mujeres con chador y clérigos, contrastó con la ausencia de datos oficiales sobre las víctimas civiles.
La Policía desplegó un fuerte operativo durante el funeral, pese a que las protestas han disminuido y la ciudad recupera cierta normalidad. Sin embargo, universidades y centros educativos permanecen cerrados.
Corte de comunicaciones: Desde el jueves, el régimen mantiene bloqueado el acceso a internet global y la mensajería por SMS, alimentando rumores entre la población.
Cifras de la tragedia: Organizaciones de derechos humanos reportan números alarmantes. Irán Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, contabiliza 734 muertos, mientras HRANA, basada en EE.UU., eleva la cifra a 2.400 fallecidos desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre.
Acusaciones cruzadas
El Gobierno iraní culpa a Israel y EE.UU. de infiltrar agentes para distribuir armas y desestabilizar el país. Las autoridades afirman que estos grupos atacaron tanto a las fuerzas de seguridad como a los manifestantes.
Trump y la escalada: El expresidente estadounidense declaró que enviará «ayuda económica» a los opositores iraníes y advirtió sobre un posible ataque militar. Teherán respondió amenazando con bombardear bases estadounidenses en la región.
Tensión internacional: Irán acusó a Trump de incitar a la violencia en una carta a la ONU, mientras el magnate amenazó con imponer aranceles del 25% a países que comercien con el régimen.
Contexto de las protestas
Las manifestaciones comenzaron por el aumento de precios y la crisis económica, pero derivaron en un movimiento contra el Gobierno. Las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo masivo el jueves pasado, día en que la violencia escaló.
Mientras el régimen muestra unidad en los funerales de sus agentes, la población vive entre rumores y desconcierto por el bloqueo informativo.
«La represión no detendrá las demandas de libertad», declaró un activista desde el exilio, reflejando el sentir de muchos iraníes.
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