Presión diplomática: El régimen de Daniel Ortega excarceló a al menos 20 presos políticos en medio de tensiones con Estados Unidos.
El gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, anunció este sábado la liberación de 20 presos políticos, aunque fuentes locales y familiares elevan la cifra a 30. Las excarcelaciones ocurren en un contexto de creciente presión internacional, especialmente tras las recientes acciones de EE.UU. en Venezuela.
Las personas liberadas formaban parte de una lista oficial de 62 detenidos por motivos políticos, según confirmaron organizaciones de derechos humanos y grupos opositores. Entre los beneficiados figura Engels Gutiérrez, miembro de la Alianza Universitaria Nicaragüense, cuya liberación fue celebrada, aunque el colectivo advirtió que «excarcelar no equivale a justicia plena».
El Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas destacó que, aunque las liberaciones son un alivio, exigen la libertad de los 62 presos políticos registrados, incluyendo líderes indígenas, trabajadores estatales y opositores.
Reacciones y contexto internacional
El escritor Sergio Ramírez, exiliado y premio Cervantes, celebró la medida pero insistió en que «todos los detenidos deben ser liberados sin excepción». Mientras, la Gran Confederación Opositora Nicaragüense agradeció públicamente al expresidente Donald Trump y al senador Marco Rubio por su «liderazgo y firmeza» en el tema.
La decisión se produce un día después de que la embajada de EE.UU. en Managua recordara que, tras la liberación de presos políticos en Venezuela, Nicaragua aún mantiene a más de 60 personas detenidas injustamente. El mensaje fue interpretado como una presión directa al régimen.
Entre los presos que siguen encarcelados figura Aníbal Martín Rivas, detenido arbitrariamente hace más de siete meses. Su hija ha denunciado en redes sociales las condiciones inhumanas de su encierro.
¿Qué sigue para Nicaragua?
La oposición nicaragüense celebró el avance, pero advirtió que la lucha por la democratización del país continúa. Organizaciones como la Alianza Universitaria exigen garantías para evitar nuevas detenciones arbitrarias y el cese de la persecución política.
El contexto regional añade complejidad: la medida ocurre días después de la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense, un hecho que ha reconfigurado las relaciones diplomáticas en Latinoamérica.
«No habrá paz ni reconciliación mientras quede un solo preso político en Nicaragua», declaró un portavoz de la oposición.








