Roma desentierra su pasado: Una restauración láser de US$2,3 millones devuelve a la vida escenas bélicas talladas en mármol en el año 180 d.C..
Decapitaciones, prisioneros arrastrados y batallas épicas, talladas hace 1.840 años, emergen con nitidez gracias a tecnología láser aplicada por 18 restauradores. La Columna de Marco Aurelio, de 30 metros de altura, fue erigida entre 180 d.C. y 193 d.C. para honrar las campañas del emperador filósofo.
Tecnología láser: precisión sin daños
Marta Baumgartner, líder del proyecto, destacó que este es el uso más extenso de láser en un monumento antiguo. «Ofrece resultados superiores en menos tiempo, protegiendo el mármol y sus pátinas originales», explicó desde los 16 niveles de andamios que rodean la estructura.
El láser elimina depósitos negros, repara grietas y corrige daños causados por smog, lluvia ácida y materiales inadecuados usados en restauraciones del siglo XIX. «Respetamos el material original, algo que los métodos tradicionales no siempre garantizan», añadió Baumgartner.
Un friso bélico en espiral
El relieve de la columna, con 23 vueltas de escenas talladas, narra las guerras de Marco Aurelio. Más de 2.000 figuras —soldados, dioses, prisioneros y animales— componen este relato histórico. Una escena clave muestra una intervención divina: un diluvio que salvó al ejército romano.
Desde el suelo, los detalles son casi invisibles, pero de cerca revelan la crudeza de las batallas. La estatua original de Marco Aurelio en la cima fue reemplazada en 1589 por una de San Pablo. En los años 80, se usaron materiales dañinos que ahora son retirados.
De la Roma imperial a la Italia moderna
Frente al Palazzo Chigi —sede del primer ministro italiano—, la columna es uno de los pocos monumentos bélicos romanos que permanecen en su ubicación original. Moldes de yeso de 1955, exhibidos en el Museo de la Civilización Romana, son clave para estudiosos.
La plaza estuvo cerrada 10 años tras un atentado en 2013 contra guardias del palacio. Reabrió en 2023, y la restauración actual finalizará en 2026.
«Este proyecto no solo restaura el mármol, sino que reescribe nuestra comprensión de la historia militar romana», afirmó Baumgartner.








