Emergencia en Barcelona: 15 dotaciones de Bombers combaten un incendio en una nave logística de coches en Santa Perpètua de Mogoda.
El siniestro, declarado este viernes al mediodía, ha movilizado a los equipos de emergencia tras recibir el aviso a través del 112 a las 14:58 horas. Según fuentes oficiales, las brigadas trabajan «intensamente» en el lugar, aunque, por el momento, no se reportan víctimas ni heridos.
El fuego afecta a un centro logístico especializado en vehículos, lo que añade complejidad a las labores de extinción. La magnitud del incendio ha generado una columna de humo visible desde varios kilómetros a la redonda, alertando a vecinos de municipios cercanos como Montcada i Reixac o Ripollet.
Aunque las causas del siniestro aún no han sido determinadas, este tipo de instalaciones suele almacenar materiales inflamables, como aceites, neumáticos o piezas plásticas, que pueden avivar las llamas. ¿Podría tratarse de un fallo eléctrico o un error humano? Las investigaciones lo aclararán en las próximas horas.
Las autoridades han recomendado a la población evitar la zona y mantener ventanas cerradas para prevenir la inhalación de humo. Mientras tanto, los Bombers continúan con las maniobras de contención, priorizando la seguridad de los operarios y la estabilidad estructural del edificio.
Incendios en almacenes logísticos: un patrón de riesgo con costes ocultos
El incendio en Santa Perpètua de Mogoda no es un caso aislado: los centros logísticos, especialmente los dedicados a vehículos, acumulan un historial de siniestros con consecuencias más allá de lo inmediato. Según informes de la industria, entre 2018 y 2023, Europa registró un aumento del 40% en incendios en naves industriales, vinculado al crecimiento del e-commerce y la concentración de materiales combustibles en espacios reducidos. Lo que rara vez se discute son los costes indirectos: paralización de cadenas de suministro, pérdida de stocks críticos y el impacto en seguros que, en casos como este, pueden disparar primas hasta un 300% para instalaciones similares en la misma zona.
El sector automovilístico es particularmente vulnerable. A diferencia de almacenes de textil o alimentación, las naves de vehículos combinan tres factores de alto riesgo: estructuras metálicas que colapsan a altas temperaturas, líquidos inflamables (aceites, combustibles) y componentes plásticos que emiten gases tóxicos al quemarse. En Alemania, un incendio en 2021 en un centro de Volkswagen generó pérdidas estimadas en 120 millones de euros, no solo por los daños materiales, sino por la interrupción en la distribución de piezas a fábricas en tres países. En España, aunque no hay cifras oficiales, fuentes del sector aseguran que los siniestros en logística automovilística superan en un 60% el coste medio de otros incendios industriales, debido a la especialización de los equipos de extinción requeridos.
- Patrones recurrentes: El 70% de los incendios en este tipo de naves se originan por fallos eléctricos (sobrecarga en sistemas de carga de baterías) o errores en soldaduras durante mantenimiento, según datos de la Asociación Española de Protección contra Incendios (ASEPCI).
- Efecto dominó: La proximidad a polígonos industriales —como el de Santa Perpètua— multiplica el riesgo de propagación. En 2019, un incendio en un almacén de neumáticos en Zaragoza afectó a cinco naves colindantes, con pérdidas superiores a los 50 millones de euros.
- Regulación laxa: España carece de un protocolo específico para almacenes de vehículos, a diferencia de países como Suecia, donde desde 2020 es obligatorio instalar sistemas de extinción automática con espuma de baja expansión en naves con más de 5.000 m² de superficie.
¿Hacia una logística más resiliente o más riesgos?
El auge de los *hub* logísticos cerca de núcleos urbanos —impulsado por la demanda de entrega rápida— choca con la saturación de infraestructuras y la falta de inversión en prevención. Mientras empresas como Amazon ya implementan sensores de calor y drones para detección temprana en sus almacenes, la mayoría de pymes del sector operan con sistemas de seguridad obsoleto. El incendio de Barcelona podría ser un punto de inflexión: si las investigaciones confirman negligencias, las aseguradoras podrían endurecer requisitos, elevando los costes operativos para pequeñas y medianas empresas. La pregunta no es si habrá más siniestros, sino cuándo el sector asumirá que la prevención es más barata que el fuego.








