Santiago Londoño: el CEO que dirige la autopista digital de América Latina

Infraestructura invisible: Los cables submarinos y redes terrestres que conectan América Latina son la columna vertebral de internet, y Santiago Londoño lidera esta red.

Cuando revisas tu saldo bancario, envías un correo o haces una videollamada, hay una red de más de 105.000 kilómetros de fibra óptica que lo hace posible. Esa es la infraestructura que dirige el manizaleño Santiago Londoño, CEO de Cirion Technologies, empresa con sede en Miami que provee conectividad digital a gigantes como Google, Amazon y Oracle.

Londoño, ingeniero de producción de la Universidad Eafit y con más de tres décadas de experiencia en telecomunicaciones, tecnología y negocios internacionales, visitó Medellín para analizar el futuro de la conectividad en la región.

Cirion: la «plomería de la nube» que conecta a 6.000 clientes en 18 países

«Somos los que le damos la plomería a la nube», explica Londoño. Así como una ciudad necesita tuberías para que el agua llegue a cada hogar, la economía digital requiere redes de alta capacidad para que los datos fluyan sin interrupciones. Cirion conecta más de 160 centros de datos en América Latina, garantizando que empresas como Bancolombia —uno de sus clientes en Colombia— operen sin fallos.

La empresa atiende a unos 6.000 clientes en la región, de los cuales el 20% son colombianos. Sus operaciones más grandes están en Brasil, Argentina y Colombia, con más de 50 empleados en Medellín y un total de 3.000 colaboradores en el mundo. A diferencia de operadores como Tigo o Claro, enfocados en mercados locales, Cirion se especializa en conectar países entre sí y vincular esta infraestructura con centros de datos en Estados Unidos.

Desde una perspectiva sectorial, este modelo revela cómo la conectividad regional depende de actores que operan en segundo plano, pero son esenciales para el funcionamiento de la economía digital.

De Orbitel a Cirion: la trayectoria de un pionero digital

La carrera de Londoño es un reflejo de la evolución de las telecomunicaciones en América Latina. Tras estudiar un MBA en IESE Business School en Barcelona, fue uno de los fundadores de despegar.com, donde dirigió la región andina y luego la operación en España. Durante la burbuja de las puntocom, la venta de la operación española salvó la continuidad de la empresa en Latinoamérica.

Posteriormente, incursionó en telecomunicaciones con Orbitel, vendiendo tarjetas prepago para la diáspora latinoamericana en Europa. Ascendió en la empresa, gestionó operaciones internacionales y lideró la integración de negocios B2B tras fusiones clave, como la de Tigo y UNE. Antes de llegar a Cirion, fue CEO de Tigo Colombia y responsable del negocio de empresas de Millicom para toda la región.

Lo que esto demuestra es cómo la experiencia en múltiples frentes —desde el emprendimiento digital hasta la gestión de grandes corporaciones— puede converger en un liderazgo estratégico para infraestructuras críticas.

Inteligencia artificial: el motor que multiplica la demanda de datos

Londoño destaca un cambio radical en el tráfico de datos: la inteligencia artificial. «Antes, una consulta a Google era un viaje de ida y vuelta al servidor. Hoy, un solo comando a un agente de IA puede disparar decenas de consultas simultáneas a múltiples servidores», explica. Esto multiplica exponencialmente el volumen de datos, haciendo que la conectividad entre centros sea más crítica que nunca.

Más allá de los hechos técnicos, lo que emerge es una pregunta clave: ¿está América Latina preparada para esta nueva era de demanda de datos? La respuesta de Cirion parece ser un sí condicional, siempre que la infraestructura logre mantener el ritmo.

Colombia: talento y ubicación, pero sin hiperescaladores

Colombia tiene energía, talento y una ubicación geográfica estratégica, pero carece de hiperescaladores como Google, Amazon o Microsoft con zonas locales propias, a diferencia de Chile o Brasil. Según Londoño, la inestabilidad política ha frenado inversiones clave: «Había tres proyectos de hiperescaladores que querían estar en Colombia y que probablemente vendrán si las condiciones cambian».

Chile ha atraído cuatro cables submarinos nuevos, mientras que Brasil y México mantienen ciclos de inversión extranjera estables. «De lo que se pierde el país es de cerrar la brecha digital, traer inversión y generar oportunidades para su talento», advierte. Y añade: «Ninguna empresa extranjera que haya venido a Colombia se ha ido sin maravillarse con el talento que hay aquí».

Analizando el contexto, lo que esto revela es una paradoja: un país con potencial humano y geográfico, pero con barreras políticas que limitan su desarrollo tecnológico.

Cables submarinos: la espina dorsal de internet

Los cables submarinos de Cirion son la base de la conectividad intercontinental. Construir uno desde cero toma unos diez años y cuesta miles de millones de dólares, por lo que suelen desarrollarse en consorcios con hiperescaladores. El último de la empresa, Firmino, construido con Google, conecta Brasil con Estados Unidos y lleva más de un año en operación.

¿Pueden fallar? Sí. Los accidentes más comunes ocurren cuando un ancla de barco arrastra un cable, pero las redundancias en la red evitan cortes totales. «Sería necesario un atentado muy organizado para colapsar el sistema», asegura Londoño. Además, más del 90% del tráfico de datos global cruza por el hemisferio norte, mientras que solo el 10% lo hace por el sur, una asimetría que plantea preguntas sobre la dependencia regional.

América Latina, con su red de Pacífico a Atlántico, podría convertirse en un canal alternativo de datos. «Latinoamérica puede y debe constituirse en ese corredor», afirma Londoño, destacando el talento competitivo, la independencia energética y la cercanía con el mercado norteamericano.

El reto pendiente: estabilidad política y energía confiable

Para Londoño, Colombia tiene el potencial energético y el talento tecnológico para atraer grandes centros de datos, pero le falta una agenda de estabilidad política, incentivos tributarios y agilidad en permisos. «No me refiero a un tema de derecha o izquierda, sino a países que mantienen solidez independiente del color de sus mandatarios», aclara.

Mientras tanto, Cirion sigue invirtiendo: construye un nuevo corredor hacia la Costa Caribe colombiana y refuerza la conectividad interoceánica. «Los datos siguen creciendo y la infraestructura tiene que alcanzarlos», remata el empresario.

¿Logrará América Latina posicionarse como el puente digital entre continentes o quedará relegada a un papel secundario en la era de los datos?

El desafío geopolítico de la conectividad latinoamericana

La infraestructura digital de América Latina no solo es un tema técnico, sino un escenario donde la geopolítica y la economía se entrelazan con fuerza.

Desde una perspectiva sectorial, la dependencia de corredores de datos en el hemisferio norte —donde circula el 90% del tráfico global— expone una vulnerabilidad estratégica para la región. La asimetría actual obliga a América Latina a repensar su rol: ¿puede convertirse en un puente alternativo entre continentes o seguirá siendo un nodo secundario en la red global? La respuesta no depende solo de la tecnología, sino de la capacidad de los países para alinear intereses públicos y privados en proyectos de largo plazo.

La advertencia de Londoño sobre la inestabilidad política en Colombia como freno a la inversión extranjera revela un patrón regional. Mientras Chile, Brasil y México avanzan con políticas predecibles que atraen cables submarinos e hiperescaladores, otros países pierden la oportunidad de cerrar la brecha digital. El talento local existe, pero sin marcos regulatorios estables y energía confiable, el potencial se diluye.

Además, la multiplicación exponencial del tráfico por la IA no es solo un reto técnico, sino un llamado a la acción. La infraestructura actual debe escalar no solo en capacidad, sino en resiliencia, para evitar que la región quede rezagada en una era donde los datos son el nuevo petróleo.

¿Hacia una autonomía digital regional?

La pregunta clave es si América Latina logrará articular una estrategia común que le permita dejar de ser un consumidor pasivo de conectividad para convertirse en un actor protagónico. El corredor interoceánico que propone Cirion es un paso, pero su éxito dependerá de que los gobiernos entiendan que la infraestructura digital ya no es un lujo, sino una necesidad crítica para la soberanía económica.

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