Francia al borde del colapso: ¿Quién tiene la culpa de la parálisis política?

Manifestantes en París con pancartas contra la reforma de pensiones mientras el Parlamento debate el presupuesto fallido de 2026

Crisis en París: Francia enfrenta un bloqueo presupuestario sin precedentes mientras su deuda supera el 117% del PIB.

En los últimos cinco años, países como Italia, Grecia y España lograron reducir sus déficits a niveles acordes con las normas de la UE. Francia, en cambio, registró un déficit superior al 5% del PIB durante tres años consecutivos y ni siquiera ha aprobado un presupuesto para 2026. La situación refleja una profunda crisis política que paraliza al país en un momento clave.

El pato cojo de Europa

Emmanuel Macron, con menos del 20% de aprobación, gobierna con una coalición centrista de solo 161 escaños en una Asamblea Nacional fragmentada. Su incapacidad para impulsar reformas ha dejado el campo libre a la derecha y la izquierda populistas, que celebran su debilidad. El resultado: un espectáculo de ingobernabilidad en plena emergencia geopolítica.

El origen del caos se remonta a 2023, cuando la oposición y los sindicatos bloquearon la reforma de pensiones de Macron, que elevaba la edad de jubilación de 62 a 64 años. Tras la victoria de la ultraderechista Agrupación Nacional (RN) en las europeas de 2024, Macron convocó elecciones anticipadas que solo empeoraron su posición. El primer ministro Michel Barnier duró tres meses antes de ser destituido por una alianza entre RN y la izquierda radical de Francia Insumisa (LFI).

Presupuestos fallidos y traiciones

François Bayrou propuso en julio un presupuesto que recortaba el déficit al 4,6% del PIB, pero el Parlamento lo rechazó y lo destituyó en septiembre. Su sucesor, Sébastien Lecornu, logró aprobar parte del presupuesto cediendo a la presión socialista: congeló la reforma de pensiones y aceptó nuevos impuestos. Aun así, no fue suficiente. En diciembre, el gobierno extendió el presupuesto de 2025 a 2026, dejando al país sin rumbo.

Todos los actores políticos comparten la culpa. Jean-Luc Mélenchon (LFI) y Marine Le Pen (RN) priorizan el caos sobre la estabilidad, esperando capitalizar el descontento en las presidenciales de 2027. Los socialistas y verdes solo ofrecen subidas de impuestos, mientras los republicanos permitieron la suspensión de la reforma de pensiones, un gasto adicional de 100 millones de euros en 2026.

Marine Le Pen y Jordan

Marine Le Pen y Jordan Bardella, líderes de la ultraderecha francesa, esperan que Macron fracase para ganar las elecciones de 2027.

Un país en jaque

Francia no puede permitirse este estancamiento. Con una deuda del 117% del PIB y los impuestos más altos del G7, necesita fondos para defensa y competitividad frente a China. Sin embargo, cualquier ajuste requiere recortes o más impuestos, algo impopular en un electorado que rechaza reformas y premia a los políticos irresponsables.

Si Lecornu no logra aprobar un presupuesto antes de fin de mes, deberá dimitir y convocar elecciones. Aunque los centristas podrían recuperar terreno, un gobierno liderado por RN parece más probable. La pregunta es si los mercados, antes que los votantes, serán quienes castiguen a los políticos que han llevado a Francia al borde del abismo.

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