Violencia en Jalisco: La muerte de «El Mencho», líder del CJNG, desató una ola de ataques en 11 estados, pero los estadounidenses en Puerto Vallarta se niegan a abandonar sus hogares.
El domingo 22 de febrero, un operativo militar contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», desencadenó una respuesta violenta del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Bloqueos, incendios y allanamientos sacudieron Jalisco y otras diez entidades, mientras el gobierno de EE.UU. mantenía una recompensa de 15 millones de dólares por su captura, uno de los mayores proveedores de fentanilo y metanfetamina en Norteamérica.
Puerto Vallarta: entre el miedo y la normalidad
Sicarios del CJNG quemaron vehículos, negocios y viviendas durante horas, pero los residentes extranjeros minimizaron el impacto. Charity Palmatier, expatriada de 57 años, describió los hechos como una «demostración de poder criminal» y aseguró que ningún civil resultó herido en su fraccionamiento frente al mar.
«Esto no es el Viejo Oeste. Es mucho más seguro de lo que parece», declaró Palmatier, quien lleva casi una década en la zona.
Karen Davis-Farage, de 70 años, presenció columnas de humo y ataques contra taxis y autobuses. Aunque reservó un vuelo de regreso a EE.UU., lo canceló al confirmar que la amenaza había cesado. «Fue aterrador, pero en general es muy seguro. Fue una demostración de fuerza, no un ataque aleatorio», explicó.
El Departamento de Estado levantó la alerta el martes, pero el saldo de la violencia dejó escenas de caos: restaurantes y autos incendiados, y una ciudad paralizada sin sirenas ni bomberos para evitar represalias. Davis-Farage comparó el episodio con el 11-S, aunque destacó la ausencia de respuesta institucional.
¿Por qué se quedan?
Se estima que 1.6 millones de estadounidenses residen en México, muchos en destinos como Puerto Vallarta. Palmatier y Davis-Farage coinciden en que el estilo de vida relajado, la belleza natural y la comunidad de expatriados los retienen. Álvaro Orozco, corredor de bienes raíces con clientes en Houston, confirmó que ninguno ha huido tras los disturbios.
«Lo vivido lo veo como algo normal en México. No iba dirigido a personas como yo», afirmó Palmatier. Davis-Farage añadió: «Solo espero que la gente no se aleje de Vallarta por esto».
Los residentes insisten en que, pese al caos, Puerto Vallarta sigue siendo un refugio seguro. La pregunta persiste: ¿hasta cuándo?








