Anthropic demanda al Pentágono por bloquear su IA Claude en contratos militares

Dario Amodei, CEO de Anthropic, en rueda de prensa tras presentar demanda contra el Pentágono por bloquear su IA Claude en contratos militares

Guerra legal por IA: La startup detrás de Claude acusa al gobierno de EE.UU. de violar sus derechos al vetarla en proyectos de defensa.

La empresa de inteligencia artificial Anthropic presentó este lunes una demanda federal contra el Departamento de Defensa de EE.UU., el secretario Pete Hegseth y otras agencias gubernamentales. El motivo: la decisión de etiquetarla como un «riesgo para la cadena de suministro» militar, una designación que, según la compañía, carece de base legal y viola sus derechos constitucionales, incluyendo la libertad de expresión.

«No vemos otra opción que recurrir a la justicia para defender nuestros derechos y detener lo que consideramos una campaña de represalias ilegal por parte del Ejecutivo», declaró Dario Amodei, CEO de Anthropic, en un comunicado difundido el jueves. La demanda, radicada en un tribunal de California, solicita la anulación inmediata de la designación y una orden judicial temporal que permita a la empresa seguir operando con el gobierno mientras se resuelve el caso.

Los abogados de Anthropic exigen que la administración presente una respuesta antes de las 9 p.m. del miércoles y que un juez agende una audiencia para este viernes. El escrito legal argumenta que el gobierno no puede penalizar a una empresa por ejercer su derecho a establecer límites éticos en el uso de su tecnología, un principio protegido, según la demanda, por la Primera Enmienda.

Millones en riesgo: el golpe económico a Anthropic

La designación del Pentágono amenaza con cortar un flujo de cientos de millones de dólares anuales que Anthropic obtiene de contratos con el Departamento de Defensa y otras agencias federales. Fuentes cercanas al caso revelaron que empresas de software que integran Claude —el modelo de IA estrella de la startup— en soluciones para el gobierno ya buscan alternativas, anticipando posibles restricciones.

Amodei aclaró que la mayoría de los clientes comerciales de Anthropic no se verán afectados, pues la restricción solo aplica al uso directo de Claude en contratos militares. Sin embargo, el impacto será significativo para contratistas como Palantir, que emplean el modelo para tareas críticas, desde la redacción de documentos clasificados hasta la planificación de operaciones ofensivas. Estas empresas podrían verse obligadas a migrar a otros sistemas, un proceso costoso y logísticamente complejo.

El Departamento de Defensa evitó pronunciarse sobre la demanda. En cambio, la portavoz de la Casa Blanca, Liz Huston, declaró a WIRED que las fuerzas armadas «acatarán la Constitución de EE.UU., no los términos de servicio de empresas progresistas de IA«. Huston añadió que el gobierno garantizará que los combatientes «nunca queden rehenes de los caprichos ideológicos de los líderes tecnológicos«.

¿Un precedente que ahuyenta la innovación?

Expertos en contratación pública, como Brett Johnson, socio del bufete Snell & Wilmer, advierten que el caso de Anthropic enfrenta obstáculos legales formidables. Las normas que permiten al Pentágono clasificar a una empresa como riesgo para la cadena de suministro ofrecen márgenes de apelación casi nulos. «El gobierno tiene amplia discreción para definir los parámetros de un contrato, especialmente cuando se trata de seguridad nacional», explicó Johnson.

La estrategia legal de Anthropic podría centrarse en demostrar que la designación fue arbitraria y discriminatoria. Un dato clave: tras el anuncio de Hegseth, la competidora OpenAI reveló un nuevo contrato con el Pentágono, lo que refuerza la tesis de que Anthropic buscaba acuerdos similares con salvaguardas éticas. OpenAI precisó que su tecnología no se usará para vigilancia masiva doméstica ni sistemas de armas autónomas, pero no aclaró por qué Anthropic no logró negociar términos equivalentes.

IA militar: ¿innovación sin límites?

El conflicto estalló en enero, cuando el Departamento de Defensa exigió a los proveedores de IA que aceptaran el uso de sus tecnologías para cualquier fin legal, sin restricciones. Anthropic, única empresa que ofrece chatbots y herramientas de análisis de IA al ejército, respondió que sus sistemas no están diseñados para aplicaciones como la vigilancia masiva de ciudadanos o el desarrollo de armas letales autónomas.

Hegseth acusó a la empresa de intentar imponer un veto sobre decisiones soberanas del Pentágono. Tradicionalmente, la etiqueta de «riesgo en la cadena de suministro» se aplicaba a tecnologías extranjeras, principalmente chinas, para excluirlas de los sistemas militares. Anthropic advierte que extender esta clasificación a una empresa estadounidense sienta un precedente peligroso: podría desincentivar a otras startups de colaborar con el gobierno por temor a represalias.

En las oficinas del Pentágono, carteles con el lema «Quiero que uses IA» reflejan el impulso de Hegseth por adoptar estas tecnologías. Sin embargo, el caso de Anthropic expone las tensiones entre la innovación acelerada y los límites éticos que algunas empresas no están dispuestas a cruzar.

El sector tech se moviliza: desde Apple hasta exespías

Una coalición de asociaciones tecnológicas —entre ellas TechNet, Business Software Alliance y la Software & Information Industry Association— envió una carta a la administración pidiendo reconsiderar la medida. Firmada por gigantes como Apple, Google, Nvidia, Microsoft, Meta, IBM, Salesforce y Oracle, el documento argumenta que señalar a una empresa estadounidense como adversaria frenará la innovación y enviará una señal equivocada a los mercados.

Paralelamente, un grupo de expertos en seguridad nacional, incluyendo al exdirector de la CIA Michael Hayden y al profesor de Harvard Lawrence Lessig, advirtió al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado que «usar esta autoridad contra una firma nacional desvía su propósito original«. En su misiva, solicitaron políticas claras sobre el uso de IA en vigilancia interna y armas autónomas, dos áreas donde los límites éticos siguen siendo difusos.

Si la designación se mantiene, contratistas como Palantir y agencias gubernamentales deberán reemplazar Claude, lo que podría encarecer los servicios en un 30% a 50%, según estimaciones de analistas. Startups de defensa, como Vannevar Labs, ya promocionan sus modelos como alternativas. Mientras, Microsoft confirmó que seguirá ofreciendo Claude a agencias civiles y empresas, excepto al Departamento de Defensa.

OpenAI no ha especificado cuándo su tecnología estará lista para sustituir a Claude en aplicaciones militares. Hegseth calcula que la transición podría tardar hasta seis meses. En su último comunicado, Amodei aseguró que mantienen «conversaciones productivas» con el Pentágono, pero dejó claro que la empresa solo apoyará al departamento «en la medida en que se nos permita operar bajo nuestros principios«.

Algunas agencias no militares, como el Departamento de Energía y la Administración de Servicios Generales, ya han anunciado la suspensión temporal de Claude para cumplir con la directiva. ¿Logrará Anthropic revertir la decisión antes de que el daño sea irreversible?

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