¿Feo o echado a perder? La ciencia detrás de los alimentos “feos” pero seguros

Zanahoria arrugada junto a coliflor con puntitos negros, ejemplos de alimentos seguros pese a su apariencia

Educación sensorial: Aprender a distinguir entre alimentos seguros y descompuestos puede salvar toneladas de comida al año.

La ingeniera en seguridad alimentaria Marina Zapien, creadora de contenido especializado, asegura que elegir frutas y vegetales va más allá de su apariencia. El olfato y el tacto son herramientas clave para evitar el desperdicio innecesario.

¿Feo o echado a perder? La ciencia detrás de los alimentos “feos” pero seguros

Estos sentidos permiten identificar si un alimento está oxidado —un proceso natural— o en estado de putrefacción, donde sí representa un riesgo para la salud.

Oxidación vs. putrefacción: cómo diferenciarlas

Desde los puntitos negros en la coliflor hasta las zanahorias arrugadas, la clave no está en los ojos, sino en el olfato y el tacto. Si la textura es firme y el olor es normal. Todavía tienen lugar en tu cocina.
Desde los puntitos negros en la coliflor hasta las zanahorias arrugadas, la clave no está en los ojos, sino en el olfato y el tacto. Si la textura es firme y el olor es normal. Todavía tienen lugar en tu cocina.
Crédito: Shutterstock

Zapien explica que las manchas negras en la coliflor o los bordes cafés en la lechuga son reacciones fisiológicas ante golpes, frío o exposición al aire. Estos cambios, aunque antiestéticos, no generan toxinas.

El verdadero peligro aparece cuando la textura se vuelve viscosa, señal de que bacterias han degradado las paredes celulares del alimento. Por ejemplo, una coliflor con puntitos negros pero firme y sin mal olor es segura para consumir. En cambio, si está blanda o huele mal, debe descartarse.

En el caso de la lechuga, los bordes cafés suelen deberse a deshidratación o daño por frío. Si el vegetal mantiene su crujiente y no desprende olores extraños, basta con retirar las partes afectadas después de desinfectarla. La viscosidad o mal olor son señales claras de descomposición.

Hongos en frutas: ¿peligro real o mito?

¿Feo o echado a perder? La ciencia detrás de los alimentos “feos” pero seguros
Esas manchas negras suelen ser causadas por oxidación, golpes o el frío del refrigerador. Incluso pueden ser rastro de un hongo superficial llamado antracnosis, que es totalmente inofensivo para los humanos.
Crédito: Shutterstock

El hongo Antracnosis, común en mangos, suele asociarse con toxicidad. Sin embargo, Zapien aclara que este tipo de hongos fitopatógenos solo afectan la apariencia de la cáscara, sin producir micotoxinas peligrosas para los humanos en etapas tempranas.

Para determinar su seguridad, basta con verificar tres aspectos: que no huela mal, que no esté baboso y que la pulpa se mantenga firme. Si cumple estas condiciones, el mango es apto para consumo. La fermentación o una textura aguada son indicadores de que debe desecharse.

Deshidratación ≠ descomposición: el caso de las zanahorias

Zanahoria
Las zanahorias se pueden hidratar sumergiendolas en agua.
Crédito: Shutterstock

Una zanahoria arrugada no está echada a perder, sino que ha perdido agua, concentrando sus azúcares. Al cocinarse en guisos o caldos, recupera su textura y aporta un sabor más intenso que una zanahoria

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